Carta de Santiago Abascal: «Ahora tenemos una responsabilidad gigantesca»

Queridos afiliados y simpatizantes,

Si de algo me siento orgulloso hoy es de vosotros. Quiero mostraros mi eterna gratitud por el esfuerzo y dedicación que habéis demostrado estos días para luchar por el bienestar de vuestros hijos y por el futuro de España.

Nuestros resultados electorales han sido decepcionantes una vez más, y una vez más nos ponemos en pie y nos disponemos a seguir adelante. La manipulación de las encuestas con el «sorpasso» de Podemos ha surtido efecto. La estrategia del miedo de Mariano Rajoy, en definitiva, ha triunfado. Millones de españoles han votado presos del miedo, con la nariz tapada.

Mucho de vosotros acudisteis al mitin de cierre de campaña de Madrid, y pudisteis escuchar a José Antonio Ortega Lara antes de conocer los resultados electorales. “Nos obligan a elegir entre el voto del miedo y el voto del odio y de la revancha”, dijo dirigiéndose a Rajoy e Iglesias.  Y pronosticó lo que pasará los próximos meses: «ninguno de los dos será bueno para España, en lugar de solucionar el problema lo van a agravar. Si el domingo gana la mentira, la traición y la corrupción; no habrá otra cosa en España que mentira, traición, corrupción y derrota”.

Casi 50.000 españoles han confiado en VOX y han votado en conciencia. Y creedme cuando os digo que esas 50 mil personas seréis recordados como los primeros valientes que dijeron “Mariano Rajoy, no somos un pueblo de cobardes, deje de insultarnos. Nosotros no votamos con miedo”.

Pero ahora la realidad es descorazonadora: en estos meses nadie dirá en el Congreso que hay que desmantelar el Estado de las Autonomías, que hay que defender la soberanía de España frente a los intereses de Bruselas, que la idea de multiculturalismo ha fracasado, que hay que bajar los impuestos y eliminar algunos de ellos, que hay que luchar contra el fundamentalismo islámico en las mezquitas españolas, que el derecho a la vida ha de ser preservado por el Estado, que la inmigración ha de ser regulada y controlada… En definitiva, nadie va a pedir que se cambie la política de José Luis Rodríguez Zapatero. Y eso generará un profundo desencanto.

Por eso tenemos una responsabilidad gigantesca. Seguir diciendo esas cosas fuera del Congreso, y ahí estaremos los valientes para, sin rencor, seguir ofreciendo esa representación a millones de españoles huérfanos.

Hacedme un favor, cuando alguien os diga que está decepcionado con la política hacedle ver que hay un partido que nunca va a renunciar sus principios. Un partido que dice lo mismo en Barcelona y en Sevilla, que cree en lo mismo antes y después de las elecciones. Un partido que actúa igual en la victoria y en la derrota. Un partido de gente normal y corriente que quiere poner fin al abuso de los políticos, al sectarismo de la izquierda, y a la cobardía de la derecha.   

Para terminar, os cuento una anécdota. Ayer, cuando visitaba colegios electorales, me encontré a numerosos interventores del PP que me confesaron que esa era la última vez que iban a votar al PP: “Santiago, creemos en el proyecto de VOX para España. Te juro que esta es la última vez que votaré al partido que ha traicionado nuestros principios”, sentenció uno de ellos.

Personalmente, las próximas semanas, le dedicaré a mi familia más días y de mejor calidad para compensarles todo lo que les he quitado durante estos meses. Ahora os pido que hagáis lo propio, que descanséis, que le dediquéis tiempo a vuestra familia y amigos y que más pronto que tarde regresemos a la trinchera con la fortaleza y la determinación que caracteriza a los hombres y mujeres de VOX.

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