NI DEMOCRACIA NI DEMÓCRATAS - JOAQUIN CUEVAS ALLER

Artículo publicado en DIARIO DE LEÓN el 15 de febrero

 

En los últimos meses los políticos están proponiendo una reforma de la Constitución Española. Nadie dice qué hay que reformar. El Sr. Pedro Sánchez, Secretario General del PSOE, da alguna pista cuando dice que la reforma de la Constitución se debe hacer para que los catalanes se encuentren cómodos en España. Como el Sr. Sánchez no tiene las ideas claras, ha propuesto también otra solución: convertir la España de las Autonomías en un Estado Federal, ya que, según él, España es una nación de naciones. Nadie aclara si la reforma debe ser propuesta mediante referéndum para que el pueblo español dé su conformidad o mediante una negociación entre los políticos, marginando al pueblo español, que no pinte nada en este tema.

Asimismo, están apareciendo muchos artículos en varios medios de comunicación,  alabando la Constitución, llegando a decir que, gracias a la Constitución, España ha dado un paso de gigante, logrando la etapa de bienestar y progreso más prolongada de su  Historia. Estos son algunos de esos “progresos”: España ha sido dividida en 17 Autonomías que funcionan como 17 miniestados con 17 sistemas sanitarios, 17 sistemas educativos, 17 sistemas de seguridad. Las Autonomías han creado miles de empresas públicas con cientos de miles de asesores políticos que ha multiplicado por cuatro el número de personas que se benefician de los presupuestos del Estado, aumentando el gasto público a cifras desconocidas en nuestra Historia y que ha elevado la deuda pública  por encima del PIB, superando el billón de euros y que sigue aumentando año tras año. El gasto que supone mantener las Autonomías supera con creces al gasto global de las pensiones, un gasto que está llevando a las pensiones a una ruina inevitable, algo que algunos economistas empiezan a reconocer. La deuda pública es una espada de Damocles que acabará siendo la quiebra económica de España. Ninguno de los grandes partidos ha dicho cómo y cuándo se va a pagar esa deuda pública. Para solucionar la crisis económica, los diversos Gobiernos, en lugar de bajar el gasto público, que sería lo más lógico, han subido los impuestos hasta límites confiscadores como lo demuestra que muchos ciudadanos han tenido que renunciar a la herencia de sus padres por no poder pagar los impuestos de la herencia. La subida de los impuestos no se ha hecho para solucionar las crisis económicas, sino para alimentar la mastodóntica maquinaria autonómica. Hace mil años, el Rey de León, Alfonso V, dando un ejemplo de eficacia, solucionó la crisis económica del Reino, provocada por los enormes destrozos de Almanzor, bajando los impuestos mediante la concesión de unos Fueros con el fin de mejorar la economía de los ciudadanos. La política autonómica  está abandonando el mundo rural, que está causando una gran despoblación y el mayor envejecimiento de la población de nuestra historia. Algunas provincias están en cifras de población del siglo XIX. La corrupción ha aumentado a niveles escandalosos, desconocidos en nuestra Historia.  En algunas autonomías no se puede estudiar en español, se está adoctrinando a los alumnos en el odio a España y ha aumentado el separatismo. El Concierto económico del que gozan el País Vasco y Navarra es un privilegio, que tiene su origen en el Cupo Vasco del año 1886, es un anacronismo indigno del siglo XXI y un agravio para el resto de las Autonomías. Algunos políticos están intentando acabar con nuestras raíces, con nuestras tradiciones milenarias cristianas, llegando a utilizar métodos soeces para ridiculizar fiestas tan queridas por los cristianos como la Navidad y la Semana Santa sin que ningún Gobierno haya hecho nada para evitarlo.

Es indudable que la actual Constitución necesita una reforma que garantice la libertad y la igualdad de todos los ciudadanos españoles tal como dice el Art. 139-1: todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado. Este artículo entra en contradicción con el art-2 que reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y  regiones que integran la Nación Española. Esta división del territorio entre regiones y nacionalidades ha supuesto la concesión de privilegios a las  nacionalidades, claro signo de la diferencia entre los ciudadanos españoles.

La esencia de la democracia es servir a todos los ciudadanos. Se hace necesario crear unas leyes que los Gobiernos deben cumplir y hacer cumplir, unas leyes que garanticen la libertad y la igualdad de derechos y obligaciones de los ciudadanos. Algo similar al nacimiento de la Democracia el año 1188 en el Reino de León cuando reinaba Alfonso IX. Analizando los Decreta, las nuevas leyes, se puede comprobar que asturianos, gallegos y leoneses tenían los mismos derechos y las mismas obligaciones; hasta el Rey vio mermados sus privilegios en beneficio del Parlamento. La convocatoria de aquel Parlamento Democrático en San Isidoro de León fue un auténtico ejemplo de Democracia. Comparando aquella Democracia con la actual se puede comprobar que hoy en España no tenemos Democracia porque los grandes partidos no son demócratas. Una prueba es que los políticos han creado tres Autonomías que no son regiones ni nacionalidades: Cantabria, La Rioja y Castilla y León. Los grandes partidos políticos no tienen un proyecto unitario de Estado para España, no se entiende que los partidos separatistas no sean ilegalizados como ocurre en todas las democracias del mundo. La meta de los grandes partidos es conseguir el poder, crear pesebres para sus afiliados, olvidándose del bien común. Por eso han creado las Autonomías. La palabra democracia en España está prostituída porque ¿cómo puede haber ciudadanos de diversas categorías en una democracia?  ¿quién teme el Estado unitario?. Opino que en España tenemos una democracia que nació con serios defectos de fábrica, más que un nacimiento fueron 17. Los mal llamados demócratas no comprenden que el mayor problema de España son las Autonomías que generan unos gastos superiores a las pensiones y que tal, como están configuradas, tienen que desaparecer. Si no desaparecen, la unidad de España acabará destruída más pronto que tarde. Ya estamos en el camino: o Autonomías o pensiones.