Nuestro concejal en el Ayuntamiento de Castellón votó en contra de la enmienda a la totalidad, presentada por el Gobierno Municipal, a una moción de la oposición y fue muy crítico a la hora de analizar su decisión.
Solo la capacidad económica decidirá si se presta el servicio. Esta es la contestación dada por el Gobierno Municipal, vía enmienda a la totalidad de una moción presentada, a la petición de mantener el servicio y la ayuda.
A partir de ahora las personas dependientes que puedan pagar para que les hagan la compra o la comida dejarán de ser asistidas.
Luciano Ferrer: “Estamos ante una prueba más de que la Agenda 2030, especialmente los Objetivos de Desarrollo Sostenible, nos llevarán a la ruina y al abandono”
A partir de ahora, al parecer, sabemos que los impuestos que pagamos nunca repercutirán en nosotros, será así si se aplica el mismo baremo para todo.
Hablamos no solo de dependientes, es decir, de aquellos que dependen de otras personas para desenvolverse en muchas actividades cotidianas, a causa de algún problema físico o mental, o por circunstancias socialmente adversas.
Estamos hablando de personas mayores que han decidido libremente seguir viviendo en sus domicilios. El programa se montó, entre otros, con el objetivo de controlar e incluso mejorar la nutrición de las personas mayores para conseguir una mayor calidad de vida a través de una buena salud.
También hablamos de jóvenes discapacitados que conviven con padres ancianos incapaces de poder atender a un hijo en esas circunstancias.
Ferrer añadió: “Vemos, el último jueves de cada mes, en este mismo escenario y en cada Junta de Gobierno, como este Ayuntamiento derrocha dinero en subvenciones para chiringuitos ideológicos, imposiciones lingüísticas y aleccionamientos políticos para los que siempre, que curioso, siempre hay dinero.”
Ahora resulta que no hay dinero para atender a dependientes, ancianos y discapacitados retirando un servicio que siendo barato ha atendido a decenas de personas necesitadas, esas mismas personas que ahora son abandonadas por los que no iban a dejar a nadie atrás.
“Estamos, créanme, ante un acto económicamente innecesario, moralmente dudoso y políticamente impresentable.
Vuelvo a reclamar el retorno a la vocación de servicio que debe tener un Ayuntamiento.”, concluyó Ferrer en su intervención





