Los ciudadanos se están quejando de la actuación de la marina marroquí durante estos últimos días, puesto que no deja de acosar a las embarcaciones de recreo españolas que tienen su base en el puerto de Melilla. “Lo cierto es que las costumbres de buena vecindad consolidadas en esta zona permitían que las embarcaciones de recreo melillenses fondearan en tramontana y pasaran la noche en fines de semana”, como recuerda VOX Melilla.
Pero, conviene recordar unas cuantas consideraciones que las autoridades marroquíes suelen pasar por alto o, lo que es lo mismo, “las incumplen intencionadamente para ganar terreno y obligar a unas nuevas negociaciones de las que siempre saldrán ellos más beneficiados”, subraya la formación local.
Marruecos y España tienen la “obligación” de cumplir las normas del convenio internacional del Derecho del Mar de 1982 suscrito por ambos países y auspiciado por la ONU que da el derecho a señalar sus aguas marítimas trazando líneas rectas uniendo puntos de la costa desde donde se miden las 12 millas que determinan el mar territorial propio del Estado que las traza, haciendo el uso que quiera en esas aguas, salvo el derecho de tránsito que tienen todas las embarcaciones, y que consiste en pasar navegando sin pararse, sin fondear y sin realizar levantamientos cartográficos, pesca u otras actividades que no sean el mero tránsito.
Otra cosa son las aguas interiores que abarcan desde esas líneas que unen los puntos de la costa hacia tierra y que no dan derecho de tránsito, debiendo solicitarse los preceptivos permisos para acceder a esas aguas interiores.
Hasta ahora las autoridades del reino alauita permitían a las embarcaciones de recreo fondear y pasar la noche en sus aguas interiores de tramontana, pero “como denuncian los melillenses, se está pidiendo el supuesto permiso para poder hacer este tipo de fondeo”, asegura el partido local para añadir: “Según parece, las autoridades marroquíes vuelven a dar una vuelta más de tuerca en su afán de asfixiarnos y reducir nuestra libertad de movimiento”.
Desde VOX Melilla consideramos como un gesto “inamistoso” que las Autoridades marroquíes hayan terminado de forma abrupta con esta costumbre que ningún daño hacía y que además no tiene justificación, más aún, en plena OPE “cuando ponemos nuestro puerto y nuestros servicios a disposición de Marruecos” y que, además, “no se justifica después de las concesiones que está haciendo nuestro presidente”, sentencia la formación.





