El Consell Insular de Menorca está siendo últimamente el protagonista de un escándalo tras otro. El primero lo protagonizaron los directores insulares del departamento de Movilidad y, desde hace ya varios días, el vertedero de Es Milà y su gestión por parte del departamento de Medio Ambiente y de la empresa concesionaria es un auténtico despropósito que está costando millones de euros públicos.
Vaya por delante nuestra más sincera enhorabuena por el trabajo de investigación periodística que está llevando a cabo el Diario Menorca. Gracias a dicho medio de comunicación se están destapando graves irregularidades sobre los vertidos procedentes de los mataderos de Mahón y Ciutadella.
También queremos destacar que las dos consejerías que están protagonizando estas irregularidades están en manos de políticos de Més per Menorca. Juzguen Vdes. mismos.
Por mis propias vivencias, al ser mi padre el primer encargado del matadero de Mahón y haber vivido mi niñez y también mi juventud en la vivienda existente en dicho lugar, me acuerdo de cuando esta moderna instalación frigorífica era gestionada por los industriales cárnicos con la ayuda de sus empleados, los cuales eran capaces de dirigir y aprovechar todas las partes de los animales sacrificados instalando varias mejoras técnicas como la máquina automática de separar los cueros de las reses, no existiendo así apenas lo que ahora se llama «sandach».
Dicha situación era un fiel reflejo del entendimiento existente entre el sector industrial y nuestro sector ganadero. Trabajaban juntos con el objetivo de dar el mejor servicio de calidad a toda la población de Menorca y a sus visitantes, creando una gran visión de futuro y de prosperidad.
El matadero frigorífico fue construido por el Ayuntamiento de Mahón, entre otras razones porque existía desde hacía mucho tiempo un acuerdo verbal entre el mismo y los industriales de la carne de Menorca para que una parte de los arbitrios que se pagaban se destinarían a dicho proyecto.
El Ayuntamiento cumplió con su palabra, pero en tiempos del conseller Ramón Orfila, también de Més per Menorca, entonces PSM (¡vaya casualidad!), los industriales cárnicos empezaron a ser cuestionados y se les prohibió el sacrificio de animales. De nada sirvieron sus razonamientos.
La relación y entendimiento entre los industriales y el mundo ganadero quedó entonces herido de muerte. Prueba de eso es que en Mahón, y en otros pueblos, apenas quedan carnicerías, elaboradoras de embutidos típicos y/o supermercados que vendan carne de Menorca. Además, los ganaderos no tienen quien les compre sus animales a precios competitivos.
Sería interesante ver qué explicaciones dan los políticos de los llamados «partidos tradicionales» (PP, PSOE, PSM y EU) que han gobernado estos últimos cuarenta y cinco años nuestras instituciones insulares y municipales, porque han ocasionado, en mi opinión, una gran ruina en vista de los hechos denunciados por el Diario Menorca.
Ante lo expuesto, y como coordinador de VOX Mahón, me comprometo a intentar devolver a todos los industriales cárnicos y a los ganaderos la gestión conjunta del matadero, porque se había demostrado eficaz y eficiente. Pero para eso debería conseguir los votos necesarios para llegar a ser concejal en el Ayuntamiento de la localidad. De Vdes. depende.





