El Grupo Parlamentario VOX en las Cortes Valencianas ha presentado una Proposición No de Ley (PNL) para instar al Gobierno de España a tomar las medidas necesarias para paralizar, con carácter urgente, toda la importación de productos agrícolas procedentes de Marruecos ante la gravedad de las alertas sanitarias sobre la presencia de Hepatitis A en fresas procedentes de Marruecos. Además de reforzar la inspección alimentaria para asegurar que el resto de los productos hortofrutícolas importados se encuentran en condiciones adecuadas para su consumo.
Esta PNL también insta a la Comisión Europea a suspender de forma inmediata el Acuerdo Agrícola entre Marruecos y la Unión Europea, debido al enorme perjuicio económico y sanitario que dicho acuerdo causa a la producción agroalimentaria española.
Exigir todas las explicaciones pertinentes a las autoridades marroquíes, así como la suspensión de los fondos europeos destinados a financiar su sector agrícola. Además de lanzar nuevas campañas de promoción y políticas de apoyo a nuestro producto nacional, aumentando las partidas destinadas a estos efectos en sus presupuestos generales.
Esta iniciativa parlamentaria recuerda que el sistema RASFF (Rapid Alert System Feed and Food) fue creado en 2002 y regulado en el Reglamento 178/2002 como mecanismo de intercambio rápido de información que afecte a riesgos de salud pública presentes en la cadena alimentaria. Dicho sistema ha emitido en los últimos días una notificación alertando de la presencia de Hepatitis A en fresas de Marruecos detectada en España. Según esta notificación, el riesgo es serio porque supera el nivel máximo permitido ausencia/25g de esta sustancia. Por tanto, según las últimas informaciones, esta infección podría tener origen en que las fresas importadas hayan sido regadas con aguas fecales.
A día de hoy, la Administración no ha sido capaz de comunicar claramente a los españoles el alcance y posibles consecuencias de la infección en fresas. Tampoco se ha activado ningún protocolo para trazar el origen de los productos y conocer si algún otro producto importado podría estar también infectado.
Se trata de una nueva evidencia de que los controles sanitarios que se exigen en los productos extracomunitarios tienen consecuencias muy negativas para la salud pública. El acuerdo entre Marruecos y la Unión Europea para la liberalización del comercio de productos agrícolas y de pesca, firmado en 2012, y revisado en 2014 consistió en una rebaja de los aranceles para la compra de productos agrícolas marroquíes en un 55% y del 70% para la venta a Marruecos de esos mismos productos.
Por tanto, desde su inicio, el acuerdo resultaba perjudicial para los productores agropecuarios españoles y se llevaba la peor parte: los productos que la UE importa coinciden con los que más producimos mientras que los que la UE exporta no se han fabricado en España. No obstante, por si fuese poco el perjuicio económico, que está causando la ruina de nuestro sector primario, los escasos controles fitosanitarios que se exigen a los productos agrarios extracomunitarios como los marroquíes y que ejercen competencia desleal al producto nacional, están ocasionando un grave riesgo para la salud de los españoles.
Pese a esta situación, las ayudas a Marruecos son cada día más cuantiosas y el Gobierno de Sánchez se ha comprometido también a duplicar los recursos disponibles hasta un total de 800 millones de euros para apoyar proyectos de interés prioritario que desarrollará el Gobierno de Marruecos, especialmente en los ámbitos de las infraestructuras, las energías renovables, el agua y el saneamiento, las instalaciones educativas y sanitarias y los sectores productivos.
Por su parte, la UE ha financiado con más de 700 millones de euros desde 2008 el Plan Verde Marroquí para modernizar su agricultura. Este plan ha beneficiado principalmente al Rey de Marruecos y sus empresas estatales. En concreto, gracias a la transformación de secano a regadío de la zona norte financiada por la UE, Marruecos ha aumentado su vocación exportadora en olivar, cítricos y hortalizas y la potencia de su competencia desleal con las producciones españolas.




