La epidemia de coronavirus que sufren los países más importantes de la Unión Europea (España entre ellos) está demostrando que VOX acertó cuando señaló que, en palabras de Santiago Abascal, toda nación existe porque tiene fronteras.
Los burócratas de Bruselas se han empeñado en llevar al máximo exponente los deseos de los globalistas, al tratar de convertir Europa en una máquina que pasa por encima de los parlamentos nacionales, que minimiza y trata de eliminar el principio de representación característico de nuestras democracias.
Además, la situación excepcional que vivimos está mostrando cómo la izquierda infla mediáticamente problemas irresolubles (cambio climático) o absurdos (“lenguaje inclusivo”) que la derecha española compra sin resistencia.
🤔 Hace solo dos meses debatían destinar el 25% del presupuesto comunitario a luchar contra el cambio climático.
😡 Hoy, ponen pegas ante la gran emergencia sanitaria, social y económica que sufren los europeos por el Covid-19. Luego nos llamarán euroescépticos por denunciarlo. https://t.co/lEFEyWioqh
— VOX 🇪🇸 (@vox_es) March 16, 2020
Sin embargo, cuando ha llegado un problema significativo como el coronavirus, lo primero que hicieron fue negarlo. Posteriormente lo compararon con una “simple gripe” y, en la actualidad el gobierno está poniendo en marcha algunas de las medidas que VOX llevaba tiempo reclamando como la declaración del Estado de Alarma (solicitada desde el 12 de marzo) o el cierre de fronteras (pedido por el diputado y doctor Juan Luis Steegmann el 28 de febrero).
El globalismo, que lleva décadas negando la existencia de las fronteras, ha quedado desenmascarado con las decisiones que han tomado países tan diferentes como Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Alemania, España, la misma Unión Europea (quien, a través de los burócratas de la Comisión, ha decidido cerrar durante 30 días las fronteras al exterior) y, finalmente, Marruecos, país que ha reforzado su seguridad en las vallas que separan Ceuta y Melilla de su país por el “peligro” de que los españoles huyan e infecten a sus ciudadanos.
Con todo, la conclusión que se puede sacar de esta crisis es clara y nos remite, entre otros muchos autores, a varias de las advertencias que el teórico político Pierre Manent lanzó en su ensayo “La razón de las naciones” y que VOX lleva mucho tiempo reivindicando: sin fronteras, sin Estado-nación, sin parlamento e instituciones representativas, no hay democracia.
Si España y, por ende, Europa quiere recuperar parte de su grandeza pasada debe entender que mirar al Estado y a las fronteras delimitadas no significa desentenderse del continente, sino que es la única manera de poder solucionar los problemas de nuestros compatriotas y parece que, de la actual gestión del coronavirus, los españoles sacarán la lección adecuada.




