El diputado de VOX por Málaga, Carlos Hernández Quero, ha defendido la enmienda registrada por su grupo a la moción consecuencia de interpelación urgente del PP, sobre las medidas que piensa adoptar el Gobierno para favorecer las condiciones de vida de los jóvenes en España. Hernández ha afirmado que «la juventud española vive una situación límite, una situación que debería sonrojar a todos aquellos que hayan detentado responsabilidades en las últimas décadas: políticos, patronales, sindicatos, grupos de presión, grandes corporaciones, gigantes inmobiliarios o entidades financieras… Todos ellos han sido responsables, cómplices y cooperadores necesarios de la destrucción de expectativas de la juventud«.
Hernández ha cargado tanto contra «la derecha del dinero» como contra «la izquierda de las costumbres», pues ambas «ofrecen a los jóvenes fundamentalmente lo mismo: alas a cambio de raíces, pero por fortuna los jóvenes ya les tienen muy vistos y este viejo truco es un truco en el que prácticamente ya nadie cae», ya que «ya nadie se traga la monserga de la romantización de la pobreza y la glorificación de la soledad».
El diputado de VOX ha explicado que para todos ellos «la culpa siempre la tienen los de abajo, demasiado apegados a sus costumbres, a sus familias o a su territorio. Demasiado inflexibles en sus creencias o sus demandas. Pero si nuestros jóvenes no tienen casa no es por que paguen una suscripción a Netflix ni por que tomen unas cañas los viernes. Es porque sus políticas han convertido un país de pequeños propietarios en uno de precarios sin hogar».
Asimismo, Hernández Quero ha defendido a los jóvenes, pues si ellos no tienen trabajo «no es por que sean unos vagos» y «si han tenido que hacer las maletas una y mil veces para buscarlo no es por que tengan espíritu aventurero». Es -en su opinión- «porque deslocalizar la producción a miles de kilómetros de distancia tiene consecuencias para las comunidades y los empleos de aquí. Y porque importar masivamente mano de obra barata tiene consecuencias para los salarios de aquí. Si los jóvenes se sienten extraños en su barrio de toda la vida no es porque súbitamente se hayan vueltos racistas. Es porque han probado un chupito de multiculturalismo y se les ha ido por el otro lado».
De este modo, ha culpado a todos quienes han pasado por el poder en las últimas décadas. «Todos ustedes han colaborado en el expolio de una generación y es lógico que ahora haya quien quiera pedirles cuentas». Hernández también ha señalado que «nada de esto habría sido posible sin el acompañamiento coreográfico de las llamadas elites culturales» y ha asegurado que «han tratado de inocular a los jóvenes los peores virus posibles», como el del «engreimiento y la desconfianza hacia sí mismos, de su historia, de su cultura, de su familia o entorno hacia su identidad e incluso hacia el otro sexo, y esto es absolutamente lamentable».
Frente a todos ellos, Carlos Hernández ha afirmado que «los jóvenes quieren alguien a quien amar, un oficio que vincularse, una tierra en la que arraigarse, un hogar en el que cobijarse, lugares en los que encontrarse con otros e instituciones sólidas que poder legar».


