Intervención de David Flores en la moción sobre las Líneas de Bus:
“Yo no me resisto a empezar mi intervención, con todo respeto y todo cariño, señor Giral, pero también con toda la ironía del mundo, a felicitarle por su mención en el expositivo de esta moción a la importancia al diálogo y a la participación ciudadana en la toma de decisiones. Y lo digo con todo cariño y respeto, pero también con toda la ironía del mundo, porque es muy irónico que sea precisamente el Partido Socialista quien remarque esta necesidad de diálogo y de participación ciudadana cuando vemos que allí donde gobiernan y cuando gobiernan realmente nunca lo aplican. Y aplican el rodillo y aplican la apisonadora.
Lo estamos viendo con su secretario general, que ocupa la Moncloa, y que aplica leyes de amnistía, de indultos, de condonación de deudas y no consulta absolutamente con nadie ni hace participativo a nadie en su toma de decisiones. En cualquier caso, centrándonos en lo que es la moción y en lo que es el trasfondo y el contenido de esta moción, yo creo que voy a decir tres cosas que yo creo que son evidentes, que creo que todos podríamos estar de acuerdo, y son las siguientes. En primer lugar, yo creo que todos estaríamos de acuerdo en que reordenar las líneas de autobús en una ciudad que es dinámica, que es cambiante, que está viva, que hay barrios que crecen, que hay barrios que se contraen, que aparecen barrios que no estaban, que aparecen infraestructuras que antes no existían.
Yo creo que entenderemos todos que esto es realmente muy complejo, porque además hay que combinar muchos elementos, factores económicos, de viabilidad económica, de seguridad, de calidad del servicio, etcétera, etcétera, etcétera. La segunda evidencia que yo creo que todos también podríamos estar de acuerdo es que es imposible, es absolutamente imposible en este tipo de cuestiones el dar gusto a todos, a todos los vecinos de todas las calles, de todos los barrios y de todos los distritos. No podemos tener una parada cada diez metros en cada portal, ni podemos tener líneas de autobús absolutamente en todas las calles de la ciudad.
Y la tercera evidencia es que, evidentemente, y como consecuencia de lo anterior, por siempre va a haber personas perjudicadas y siempre va a haber personas beneficiadas, siempre va a haber partidarios y siempre va a haber detractores de cualquier cambio, en cualquier línea, en cualquier ruta del autobús urbano, y en ese sentido nosotros nos vamos a abstener en esta moción, porque siempre va a haber alguien descontento. En cualquier caso, y el tiempo que me queda para terminar mi intervención, sí que yo creo, quiero, y va a ser un argumento repetitivo, yo creo que ya lo he dicho varias veces, pero claro, cuando las cuestiones se repiten, pues muchas veces los argumentos son repetitivos. Pero yo creo que esto es un perfecto ejemplo de la falta de previsión, de la falta de planificación que Zaragoza ha tenido en cuestiones de transporte y de transporte público.
Aparecen desarrollos urbanísticos, Rosales del Canal, Monte Canal, Arcosur, Valdés Partera, y absolutamente nadie piensa, antes de planificar estos desarrollos urbanísticos, cómo se va a mover la gente, cómo va a llegar a este barrio, cómo se va a ir. Estamos construyendo un estadio municipal de fútbol que va a acoger a 10.000 personas más, va a aumentar el aforo en 10.000 personas, y ha tenido que ser la FIFA la que venga a decirnos, fantástico, este estadio, estupendo, pero ustedes han pensado cómo va a llegar y seguirse la gente de este estadio, cómo van a mover a 10.000 personas más. Ahí va, pues no lo habíamos pensado.
Bueno, pues, ¿qué se trasluce de toda esta improvisación? Pues que hay una falta de estrategia en cuanto a la integral o al integral desarrollo de la movilidad en Zaragoza. Se rinde todo, se confía todo absolutamente, todo el transporte, el 90% de los kilómetros de transporte público se hace en Zaragoza, se confía al autobús urbano, pero no se construyen otras vías de transporte, no se planifican ni se buscan financiaciones para soterrar nuevas líneas de tranvía, o hacer un metro ligero, o incluso explorar modelos que hay en otros países de monorraíles que también se podrían explorar y que contribuirían a agilizar la movilidad. En definitiva, creo que falta ambición, falta estrategia, y lo que sobra, por desgracia, es cortoplacismo político”.





