El Grupo Municipal de VOX en el Ayuntamiento de Huesca denuncia el acoso sistemático contra la libertad de expresión impuesto por la izquierda y respaldado por quienes, con su silencio o complicidad, permiten que la censura avance sin freno. Su objetivo es evidente: erradicar cualquier voz disidente y someter a la sociedad a un pensamiento único obligatorio.
El último episodio de esta persecución es la exigencia de retirar una publicidad privada simplemente porque a ciertos colectivos les molesta que existan opiniones diferentes a las suyas. No toleran la discrepancia, no admiten el debate y solo buscan silenciar a quienes no se arrodillan ante su ideología sectaria.
Este ataque no es un caso aislado. VOX ya ha sido víctima de la misma mordaza, cuando la izquierda, con la complicidad del Partido Popular, intentó censurar nuestras vallas publicitarias. En ellas mostramos datos reales y contrastados sobre el aumento de agresiones sexuales y la inseguridad que sufren muchas mujeres en Huesca. Pero como esta realidad desmonta su relato oficial, su única respuesta fue pedir su retirada.
No solo intentaron borrar la verdad, sino que además atacaron a VOX por atreverse a denunciar lo que ellos pretenden ocultar. No quieren que se hable de la inseguridad que su modelo de sociedad ha generado, y por eso recurren a la censura y la persecución.
Los mismos que se llenan la boca hablando de igualdad y pluralidad son, en realidad, enemigos de la libertad. Su hipocresía es evidente: exigen tolerancia mientras persiguen a quienes piensan diferente, hablan de democracia mientras imponen su dictadura ideológica y se presentan como defensores del diálogo mientras intentan acallar a la fuerza cualquier disidencia.
Desde VOX Huesca dejamos claro que NO vamos a someternos a su censura. Vamos a seguir denunciando sus ataques contra la libertad, su doble moral y sus intentos de convertir Huesca en un territorio donde solo se permita hablar a los que piensan como ellos.
La libertad de expresión no es un privilegio de la izquierda, es un derecho de todos. Y nosotros no nos callaremos. Seguiremos luchando para que en Huesca la verdad no sea aplastada por la imposición ideológica de quienes quieren un pueblo sumiso, controlado y sin voz.





