En un mundo que avanza a gran velocidad, los mayores siguen desempeñando un papel fundamental en la sociedad. Su experiencia, valores y conocimientos aportan estabilidad y sabiduría a las nuevas generaciones, contribuyendo al fortalecimiento de la comunidad.
Sin embargo, aún existen desafíos que deben ser abordados, como la necesidad de mejorar la accesibilidad y la calidad de los servicios, así como la implementación de políticas que garanticen condiciones dignas para los residentes y los trabajadores del sector.
“Tal y como prometimos en campaña, el cuidado de nuestros mayores es esencial en nuestras políticas, implementando medidas que aseguren su calidad de vida, reconociendo su valiosa contribución y brindándoles las herramientas necesarias para una vida digna y plena”
Las residencias de mayores no solo representan un espacio de asistencia médica y personal, sino que también fomentan la convivencia y el envejecimiento activo. A través de actividades recreativas, terapias y programas de socialización, los residentes pueden mantener su autonomía y mejorar su calidad de vida, evitando el aislamiento y la soledad.
Compromiso con el empleo y el talento local
Valentín Ayesa ha comentado que “la atracción de proyectos motores de desarrollo es u objetivo principal”. Un motor como la residencia DomusVi Bormujos, con cuya reciente apertura se consolida la creación de empleo e impulso local.
La residencia generará 26 nuevos puestos de trabajo en áreas como dirección, mantenimiento, limpieza, trabajo social, hostelería, administración y auxiliares de enfermería, entre otras. Se prevé que, una vez el centro opere a pleno rendimiento, su equipo alcance los 100 profesionales.
Se continúa con el proceso de selección para cubrir diversas vacantes, incluyendo personal médico, enfermería, cocina, gerontología, TASOC (Técnico en Animación Sociocultural y Turística), fisioterapia y recepción.
Las residencias de mayores, un motor de desarrollo para los municipios
Las residencias de mayores no solo brindan atención y cuidado a la tercera edad, sino que también se han convertido en un pilar fundamental para el desarrollo social y económico de los municipios. Su impacto positivo se refleja en múltiples áreas, desde la generación de empleo hasta la mejora de la calidad de vida de los residentes y sus familias.
Impulsan el empleo y la economía local generando numerosos puestos de trabajo, tanto directos como indirectos. Además, fomentan el crecimiento de negocios locales como farmacias, supermercados y servicios de transporte, impulsando la economía del municipio.
Uno de los grandes beneficios que aportan estas instituciones es la mejora de la calidad de vida de los mayores. Al proporcionar atención médica especializada y actividades recreativas, contribuyen a mantener la salud física y mental de los residentes, reduciendo el aislamiento y la soledad. Asimismo, las familias encuentran en estos centros un apoyo fundamental, permitiéndoles conciliar su vida laboral y personal.
Las residencias de mayores también alivian la carga sobre el sistema de salud al ofrecer seguimiento médico continuo, prevención de enfermedades y rehabilitación. Esto permite reducir la saturación en hospitales y centros de salud, garantizando una atención más eficiente y especializada. Lo cual provoca un impacto muy positivo en el sistema sanitario.
La presencia de una residencia puede convertirse en un punto clave para el desarrollo local, promoviendo mejoras en infraestructuras y servicios públicos y, en definitiva, dinamizando el municipio.
Además, la integración de actividades intergeneracionales y la colaboración con asociaciones y colegios fomentan la participación comunitaria y el fortalecimiento del tejido social.
“Valorar su legado y fomentar su participación activa no solo es un acto de justicia, sino también una estrategia para construir comunidades más cohesionadas, solidarias y sabias”





