En el último Pleno municipal, el Partido Popular de Los Molinos volvió a demostrar cómo una mayoría absoluta puede convertirse en un instrumento de imposición, censura y desprecio por las formas democráticas más básicas. No solo hacia la oposición, sino hacia el propio funcionamiento institucional.
VOX Los Molinos presentó una moción clara y razonable: instar a la Comunidad de Madrid y al Gobierno de España a impulsar el cierre definitivo de la M-50, una infraestructura clave para el desarrollo del norte de la región. Sin embargo, el PP recurrió al artículo 58 del Reglamento Municipal para modificar unilateralmente el contenido de la moción, sin diálogo previo, sin aviso, y sin el mínimo gesto de cortesía institucional.
¿El resultado? Una nueva versión de la moción, prácticamente idéntica… excepto por un detalle revelador: la eliminación de cualquier mención a la presidenta Isabel Díaz Ayuso y a su responsabilidad en el asunto. Un gesto que evidencia más preocupación por proteger a los suyos que por atender las necesidades de los vecinos.
Durante el pleno, la actitud del equipo de gobierno fue aún más preocupante: no se dirigieron a la concejala proponente, ignoraron deliberadamente a los representantes de la izquierda, y actuaron con una arrogancia impropia de quienes deben representar a todos los vecinos, no solo a los que les votaron.
Esta actuación del PP en Los Molinos no es solo una cuestión política. Es una muestra de falta de educación, de respeto y de compromiso democrático. Gobernar con mayoría no significa gobernar sin escuchar, sin dialogar y sin respetar.
Mientras tanto, la M-50 seguirá sin cerrarse. Pero lo que sí queda cada vez más claro es el retrato de un equipo de gobierno que prefiere el rodillo a la colaboración, el desprecio al respeto, y el interés partidista al bien común.





