El senador de VOX Fernando Carbonell ha defendido hoy en el Senado que sólo la Nación, a través de sus instituciones comunes, puede proyectarse al exterior como sujeto político y cultural. Esto se traduce, ha dicho, en las competiciones deportivas, Y es que el deporte «es diplomacia pública, economía, cultura y orgullo nacional». Sin embargo, ha denunciado que la Ley del Deporte de 2022 abrió la puerta a la fragmentación deportiva, permitiendo que las federaciones autonómicas concurrir a competiciones rompiendo este elemental principio.
Por ello, ha puesto el ejemplo de países con algunas estructuras descentralizadas como Alemania o Estados Unidos, donde «nadie discute que la representación deportiva internacional corresponde exclusivamente al Estado y a sus federaciones nacionales». «Ni Baviera compite por separado, ni California lo hace frente a Francia y lo mismo ocurre en Italia, Francia, Portugal. La unidad de la nación prevalece y se traduce en el deporte», ha explicado el senador de VOX.
También ha defendido que el deporte es un motor económico de primer orden. Por tanto, la fragmentación de la representación internacional «divide recursos, diluye apoyos institucionales, genera confusión internacionalmente esperar un interlocutor claro y único». Además, «los éxitos deportivos se traducen en inversión, en patrocinio, en turismo y en una protección exterior que beneficia al conjunto de la sociedad española».
Durante el debate de la Proposición de Ley para garantizar la representación internacional de las federaciones deportivas españolas en las actividades y competiciones de carácter internacional, ha interpelado al PP para que se fije en que el texto de la iniciativa «adolece de una redacción deficiente»: «La modificación del artículo 49.1 omite los párrafos segundo, tercero y cuarto, que nada tienen que ver con la cuestión de la representación internacional y que se refieren al régimen de licencias deportivas, los controles de dopaje y los plazos administrativos». Esta omisión, ha explicado, «genera inseguridad jurídica y alteraría indebidamente la aplicación de la Ley Orgánica 1121 de lucha contra el dopaje en el deporte». Y ha recomendado limitar la reforma al ámbito competencial sin introducir modificaciones colaterales que afectan a materias de salud pública, procedimiento administrativo y deporte profesional.
Según ha defendido Carbonell, se debería haber abordado la falta de protección de las mujeres de las categorías femeninas frente a la participación deportistas transexuales. «En este sentido, creemos que el legislador debe garantizar la igualdad competitiva, la seguridad física y la equidad biológica en el deporte femenino, tal y como están haciendo en numerosos países de nuestro entorno europeo y de la comunidad internacional», ha recordado durante su intervención. En definitiva, «España necesita una política deportiva nacional seria, coherente, alineada con los principios constitucionales de igualdad y dignidad».




