El jefe de la Delegación de VOX en el Parlamento Europeo, Jorge Buxadé, ha denunciado ante la Comisión Europea el aterrizaje irregular de un avión militar procedente de Mauritania en un aeródromo de Soria, donde no se realizó ningún control fronterizo, pese a tratarse de una aeronave de un país tercero.
El hecho, ocurrido el pasado 7 de agosto de 2025, supone una grave violación del Código de Fronteras Schengen y un escándalo de seguridad nacional, ya que el vuelo procedía de Nuakchott (Mauritania) e ingresó directamente en territorio español sin agentes de fronteras ni registro de pasajeros en el sistema Entry/Exit.
Los medios han confirmado que la instalación carecía por completo de personal para cumplir con las obligaciones establecidas en el artículo 8 del Código de Fronteras Schengen, ni se registraron los datos de los tripulantes ni se garantizó el cumplimiento del Código Aduanero de la Unión. El plan de vuelo declaraba tres personas a bordo, aunque solo se ha confirmado la identidad de dos ciudadanos españoles.
El suceso ha tenido lugar pocos días después de la visita de Pedro Sánchez a Mauritania, lo que agrava las sospechas sobre la opacidad y la negligencia del Ejecutivo socialista, ya señalado por otros escándalos de seguridad, como el aterrizaje de la vicepresidenta del régimen chavista Delcy Rodríguez en Madrid, pese a la prohibición expresa del Consejo.
Ante este nuevo episodio, Buxadé ha presentado una pregunta escrita en el Parlamento Europeo exigiendo a la Comisión Europea que esclarezca:
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Si fue informada de los hechos y está supervisando lo sucedido.
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Y qué medidas concretas adoptará para impedir que la corrupción y la connivencia política sigan debilitando las fronteras exteriores de la Unión.
En su respuesta, firmada por el señor Brunner, la Comisión admite que no fue informada del incidente, limitándose a recordar las normas del Anexo VI del Código de Fronteras Schengen, que obligan a controlar a todos los pasajeros incluso en aeródromos no internacionales. Bruselas justifica además que en los aeródromos de bajo tráfico no es necesaria la presencia permanente de guardias, dejando la responsabilidad a la “buena voluntad” del director de la instalación.
Esta respuesta, tibia y evasiva, demuestra la falta de compromiso de la Comisión con la seguridad de los europeos y su permanente indulgencia con los incumplimientos del Gobierno de Sánchez. Bruselas, en lugar de supervisar y sancionar estas violaciones, mira hacia otro lado mientras España se convierte en un coladero fronterizo.
La Comisión asegura que continúa “supervisando” el cumplimiento del acervo Schengen mediante el Mecanismo de Seguimiento y Evaluación, pero reconoce que España no ha sido evaluada desde 2022 y todavía debe ejecutar un plan de acción para corregir graves deficiencias detectadas.
Desde VOX, denunciamos que esta negligencia pone en riesgo directo la seguridad de los españoles. “Tanto el Gobierno de Sánchez como la Comisión Europea son responsables de este caos: uno por permitirlo y la otra por callar”, ha declarado Buxadé. “El espacio Schengen no puede convertirse en una coartada para destruir nuestras fronteras; España necesita recuperar el control y poner fin a este régimen de impunidad y traición”.




