Desde VOX Melilla advertimos que, la ciudad padece un problema que no es puntual ni coyuntural, sino consecuencia directa de años de decisiones políticas erróneas, falta de planificación a largo plazo y ausencia de inversiones estructurales reales.
El problema afecta tanto a la cantidad como a la calidad y a la continuidad del suministro diario,comprometiendo un servicio básico esencial para la ciudadanía.
Uno de los datos más alarmantes es que Melilla registra un consumo de agua de unos 400 litros por habitante y día,, muy por encima de la media nacional, situada en torno a los 260 litros, lo que evidencia no un mayor consumo doméstico, sino pérdidas masivas en una red de abastecimiento antigua, deteriorada y sin una renovación integral planificada.
«El problema no es que los melillenses gasten más agua, sino que el sistema pierde agua de forma constante por una red obsoleta que nadie ha querido afrontar con seriedad».
En materia de saneamiento, la situación es igualmente preocupante. La Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) se ve desbordada cada vez que se producen lluvias, debido a que en buena parte de la ciudad no están separadas las aguas pluviales de las residuales, lo que provoca alivios, desbordamientos y episodios de contaminación.
VOX ha denunciado además que siguen existiendo conducciones de aguas residuales que vierten directamente al mar dentro de las aguas interiores de Melilla, una realidad inaceptable que daña el medio ambiente, la salud pública y cualquier intento serio de proyectar una imagen de ciudad moderna y sostenible.
A ello se suma que alrededor del 40% del agua consumida en Melilla procede todavía de acuíferos subterráneos, cuyo uso excesivo está provocando su salinización progresiva por la entrada de agua marina, poniendo en riesgo un recurso estratégico que debería preservase y no explotarse de manera irresponsable.
«El agua no puede seguir gestionándose a base de parches, improvisación y propaganda. Estamos ante un problema estructural que exige soluciones estructurales»
Desde VOX Melilla se insiste en que es imprescindible reclamar calidad, cantidad y continuidad en el suministro, y apostar por un refuerzo decidido de las inversiones para modernizar la red de abastecimiento y saneamiento, alineando a Melilla con los objetivos nacionales en materia de infraestructuras hídricas y aprovechando de forma eficaz los fondos europeos disponibles.
VOX Melilla seguirá fiscalizando cada decisión, cada contrato y cada euro destinado al ciclo integral del agua, exigiendo transparencia, planificación a largo plazo y soluciones reales, porque «sin agua en condiciones dignas no hay bienestar, no hay desarrollo y no hay futuro para Melilla».





