VOX Melilla muestra su «máxima preocupación» ante los últimos datos publicados por el Ministerio del Interior, que confirman una tendencia al alza de la inmigración irregular en la ciudad. Según las estadísticas oficiales del primer cuatrimestre de 2026, las entradas por vía marítima en Melilla se han disparado un 800%, mientras que el acceso por vía terrestre ha experimentado un incremento superior al 21% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
El presidente de VOX Melilla, Javier Diego Ferrero, ha calificado estas cifras como una «evidencia del fracaso absoluto» de las políticas de fronteras abiertas del Gobierno de Pedro Sánchez. «Mientras el Ejecutivo central se dedica a blanquear la inmigración ilegal con decretos de regularización masiva, los melillenses ven cómo su seguridad y su bienestar se degradan día tras día», ha señalado el secretario y coordinador.
«Prioridad Nacional» frente al gasto millonario.Desde la formación se ha vuelto a poner el foco en el «agravio comparativo» que supone el destino de fondos públicos a la atención de inmigrantes recién llegados y menores extranjeros no acompañados (MENA). VOX Melilla ha recordado que recientemente han registrado en la Asamblea una iniciativa para implantar la Prioridad Nacional. El objetivo es garantizar que las ayudas sociales y los recursos públicos, financiados por todos los ciudadanos, lleguen primero a los españoles con arraigo real y que han contribuido al sistema.
Firmeza frente a Marruecos y las mafias, Javier ha insistido en que la ciudad continúa siendo un «punto débil» por su proximidad con Marruecos. «Exigimos más medios para nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y una voluntad política real para combatir a las mafias del tráfico de personas», ha afirmado Javier Diego.
La presión migratoria, sumada al incremento de otros problemas como la ocupación ilegal, está generando focos de inseguridad e insalubridad que «los melillenses no tienen por qué soportar». La formación asegura que seguirá dando la batalla en las instituciones para que Melilla deje de ser un escenario de «impunidad y efecto llamada».





