PVOX Melilla interpelará al Gobierno de la Ciudad, para exigir una revisión seria y completa de las plazas de estacionamiento reservadas para personas con movilidad reducida.
La accesibilidad no puede quedarse en una señal pintada en el suelo o en un poste colocado de cualquier manera.
La legislación, el sentido común y la mínima sensibilidad hacia las personas con movilidad reducida obligan a que estas plazas sean realmente útiles.
Plazas PMR que, aun estando formalmente señalizadas, no cumplen correctamente su finalidad por estar mal ubicadas.
Una plaza reservada que impide abrir la puerta del coche, que obliga a maniobrar o que queda bloqueada por un banco, no es una plaza accesible.
Entre los casos concretos, VOX Melilla llevará a la interpelación, la formación señala la ausencia de plazas PMR en las inmediaciones de Correos.
Pese a que en la zona existen hasta cuatro plazas reservadas para motocicletas.
Con una actuación sencilla y de mínimo coste podrían habilitarse una o dos plazas para personas con movilidad reducida en un entorno de gran afluencia ciudadana.
No tiene sentido colocar una plaza para personas con movilidad reducida en un punto que ya de por sí dificulta el acceso y la bajada del vehículo.
Es un ejemplo claro de mala planificación: se cumple el trámite de poner la plaza, pero no se comprueba si puede utilizarse en condiciones reales.
Tasende ha subrayado que estos son solo algunos ejemplos visibles, pero no los únicos.
No pretendemos hacer un listado exhaustivo de todas las plazas mal planteadas de la ciudad.
Sino demostrar que existe un problema real, reiterado y fácilmente corregible si el Gobierno se toma en serio la accesibilidad.
Exigiremos al Ejecutivo local que realice una auditoría completa de las plazas PMR.
Con participación de usuarios y asociaciones afectadas, para comprobar su ubicación, dimensiones, accesibilidad lateral, pendientes, obstáculos y conexión con itinerarios peatonales seguros.
Reclamamos que se adopten medidas inmediatas en los puntos ya detectados, especialmente en entornos de especial necesidad como;
oficinas públicas, centros sanitarios, supermercados, zonas comerciales y edificios administrativos.
“Las personas con movilidad reducida no piden privilegios; piden poder moverse por su ciudad con dignidad, autonomía y seguridad”.
“Melilla tiene que dejar de improvisar y empezar a diseñar sus espacios públicos pensando en todos los ciudadanos”, ha concluido así Tasende.





