El presidente de VOX Melilla, José Miguel Tasende, ha mostrado su total apoyo y solidaridad con el profesor agredido la pasada semana.
Trasladado mi respaldo de mi formación a todo el colectivo docente, que viene sufriendo un preocupante incremento de episodios de violencia física, verbal y psicológica.
La violencia contra los profesores se esté convirtiendo en una realidad cada vez más frecuente en los centros educativos melillenses.
La autoridad del docente se ha ido debilitando durante años por la falta de medidas eficaces y por la permisividad de unas políticas educativas.
Han dejado al profesorado en una situación de indefensión.
Consideramos insuficiente que la Dirección Provincial de Educación anuncie ahora un nuevo protocolo para septiembre.
Cuando las agresiones llevan produciéndose desde hace tiempo y los sindicatos vienen reclamando actuaciones concretas desde hace meses.
Las palabras de condena son necesarias, pero llegan tarde si no van acompañadas de decisiones firmes. Los profesores no pueden esperar más mientras siguen produciéndose agresiones en las aulas y en los propios centros educativos.
Compartimos la preocupación expresada por la Junta de Personal Docente No Universitario y considera razonables sus principales reivindicaciones.
Entre ellas la puesta en marcha de un protocolo específico de obligado cumplimiento, una atención integral al profesorado agredido, medidas cautelares que garanticen la separación inmediata entre víctima y agresor y el respaldo jurídico efectivo de la Administración en todos aquellos casos que puedan derivar en procedimientos judiciales.
La Administración educativa debe asumir su responsabilidad y defender a quienes cada día sostienen el sistema educativo. No es aceptable que un profesor tenga que afrontar prácticamente solo las consecuencias de una agresión sufrida en el ejercicio de su trabajo.
Es imprescindible reforzar la cultura del respeto hacia la figura del docente, implicando a toda la comunidad educativa, especialmente a las familias, en la transmisión de valores como la disciplina, la responsabilidad y la convivencia.
“La educación no puede desarrollarse en un clima de miedo. Quien agrede a un profesor no solo ataca a una persona, sino que atenta contra la autoridad educativa y contra el derecho del resto de alumnos a recibir enseñanza en un entorno seguro”, ha afirmado el diputado.
Insistimos en que cualquier protocolo que se apruebe deberá ir acompañado de recursos humanos, asistencia psicológica y jurídica para las víctimas, procedimientos ágiles de actuación y un régimen disciplinario que garantice consecuencias proporcionadas para quienes ejerzan cualquier tipo de violencia contra el profesorado.
Reiteramos nuestro compromiso con la defensa de los docentes y ha reclamado que la seguridad en los centros educativos deje de ser objeto de anuncios para convertirse en una prioridad real de las administraciones competentes.
Proteger a nuestros profesores es proteger la calidad de la enseñanza, la convivencia en las aulas y el futuro de nuestros jóvenes. La violencia no puede tener cabida en la escuela y quien la ejerza debe saber que encontrará una respuesta firme por parte de las instituciones.


