El grupo municipal de VOX en Chinchilla de Montearagón ha alzado la voz ante lo que califican como un «problema endémico, del que distintos equipos de Gobierno han huido y por supuesto no han querido darle solución», centrándose en la preocupante gestión y la baja calidad del agua potable en la localidad y sus pedanías.
El concejal de VOX, José Luis Serrano, ha puesto el foco en primer lugar sobre «la salubridad de este imprescindible fluido», ya que al tener un origen subterráneo presenta una cantidad de cal muy alta, a lo que se suma la filtración a los veneros de «nitratos, fosfatos y otras sustancias empleadas en la actividad agrícola que, y sobre todo en periodos de lluvias abundantes», contaminan el agua extraída mediante bombas de succión.
Según explica el concejal, «no es la primera vez que en nuestros plenos se aborda la escasa calidad del agua de consumo humano», pero los gobiernos locales siempre han rechazado las alternativas tildándolas de caras o descartándolas por el simple hecho de ser ideas «que no son propias del equipo de Gobierno actual».
Sin embargo, el punto más crítico denunciado por la formación es el enorme desfase financiero del servicio, ya que la extracción del agua genera un coste muy elevado y la administración actual solamente cobra «alrededor del 25 por ciento» del total. Serrano detalla que, «quitando las fugas propias de una red deficiente como la que tenemos y el del propio Ayuntamiento», el 75 por ciento restante lo consumen algunos vecinos del municipio que no pagan por ello, dándose el caso de usuarios que han solicitado regularizar su situación sin éxito porque, «como quiera que no tengan legalizado este suministro, pues no se les puede cobrar».
Frente a esta injusticia, la única propuesta del Gobierno municipal ha sido «cortar el flujo a los que no pagan», una medida que VOX asegura que «por supuesto no han hecho ya que les supondría una pérdida de votos». Tras realizar las consultas pertinentes con el Servicio de Hidrología de la Diputación Provincial, VOX ha planteado una solución técnica viable que consiste en «sectorizar las zonas de consumo, es decir las parcelas que circundan nuestra ciudad, y en dichos sectores instalar contadores para controlar el consumo».
Serrano admite que «no era esta solución una medida contemplada por una normativa específica», pero defiende que ya se utiliza con éxito en situaciones similares de la provincia y «siempre sería más justa que el consumo a costa del resto de los ciudadanos del municipio». Además, recuerda que la legislación actual obliga a los municipios a igualar el cobro de las tasas con el gasto que conlleva este servicio, por lo que con esta medida «se podría conseguir reducir precisamente al general de los ciudadanos dichas tasas».
El concejal concluye lamentando que «para algunos es mejor el sistema injusto de que unos paguen el consumo de otros», por lo que se compromete firmemente a mantener activa esta denuncia y solucionar el problema de raíz si acceden al Gobierno local, «aunque para ello tuviéramos que enfrentarnos con cualquier administración».





