El eclipse en El Molar: la gestión de VOX de un acontecimiento singular

El Molar se convirtió en uno de los puntos de referencia para disfrutar del eclipse, reuniendo a más de 5.000 personas en el circuito de motocross, más del doble de las 2.000 inicialmente previstas

El Molar, 28 de agosto del 2026. El Molar se convirtió en uno de los puntos de referencia para disfrutar del eclipse. Lo que comenzó como una oportunidad para poner en valor el municipio terminó reuniendo a más de 5.000 personas en el circuito de motocross, más del doble de las 2.000 inicialmente previstas. Detrás de esta jornada hubo más de dos meses de preparación, coordinación entre diferentes cuerpos y una apuesta por convertir un fenómeno astronómico en una experiencia para vecinos y visitantes.

 

Más de dos meses de preparación
La idea surgió cuando el concejal de Turismo y Comercio, Fernando Hernández Velasco, tuvo conocimiento de que El Molar se encontraba en una ubicación privilegiada para observar el eclipse. Desde ese momento comenzó a buscar el lugar más adecuado y a contactar con comercios, asociaciones y colectivos especializados.
“Empecé a informarme y buscar el sitio idóneo para que los vecinos y visitantes pudieran disfrutar de este fenómeno en un ambiente festivo y en compañía de sus familiares y amigos”, explica.
La preparación se prolongó durante más de dos meses y tuvo como uno de sus principales objetivos garantizar que el municipio pudiera acoger a un número elevado de visitantes.
Un evento sin coste económico para el Ayuntamiento
Uno de los aspectos que destaca el concejal es la gestión económica del evento. El Ayuntamiento adquirió 1.500 gafas homologadas por algo más de 1.000 euros, mientras que la Comunidad de Madrid aportó otras 600 unidades y concedió una ayuda de 5.000 euros. Según Hernández Velasco, esta cantidad se destinará a la adquisición de baños portátiles que podrán utilizarse en futuros acontecimientos, evitando así nuevos gastos de alquiler. Además, inicialmente estaba previsto instalar una caseta de madera como punto de información y reparto de gafas. Sin embargo, el Ayuntamiento propuso utilizar un quiosco que ya existía en El Molar y que cumplía con las características exigidas. La propuesta fue aceptada por la Comunidad de Madrid.
“Esto es gestionar y utilizar los recursos de manera eficiente”, señala el concejal.
El circuito de motocross, elegido como escenario
El circuito de motocross fue elegido como principal punto de observación por sus características. Su altura, amplitud y capacidad para acoger vehículos permitían concentrar a un gran número de personas en un espacio adecuado. La seguridad fue otro de los factores determinantes. El terreno estaba previamente desbrozado y limpio, lo que reducía el riesgo de incendios. Además, el día anterior al evento se realizó una nueva batida de limpieza. La organización también implicó a diferentes cuerpos y voluntarios. Protección Civil, Policía Municipal de El Molar y Pedrezuela, Guardia Civil y numerosos colaboradores participaron en el dispositivo preparado durante los días anteriores.
Más de 5.000 asistentes
La previsión inicial era recibir alrededor de 2.000 personas entre El Molar y Pedrezuela. Sin embargo, finalmente la cifra superó las expectativas: según los cuerpos de seguridad, más de 5.000 personas acudieron al entorno para disfrutar del eclipse. Los visitantes procedían no solo de El Molar y Pedrezuela, sino también de otros municipios de la Comunidad de Madrid, como Madrid, Majadahonda o Las Rozas. Incluso acudieron personas extranjeras que habían conocido la iniciativa a través de las publicaciones realizadas en redes sociales y medios de comunicación.
A pesar de la elevada afluencia, la jornada transcurrió sin incidencias destacables. Al finalizar, el espacio quedó prácticamente limpio y únicamente fue necesaria una batida de limpieza posterior.
2.100 gafas para garantizar la observación
La organización puso especial atención en la seguridad durante la observación del eclipse. En total, se dispuso de 2.100 gafas homologadas: 1.500 adquiridas por el Ayuntamiento y otras 600 proporcionadas por la Comunidad de Madrid. Unos 20 días antes del acontecimiento se habilitó un formulario en redes sociales para que los vecinos pudieran apuntarse y reservar sus gafas. Sin embargo, también se decidió adquirir unidades adicionales para aquellas personas que no utilizasen medios electrónicos.
La previsión permitió que las personas inscritas recibieran sus gafas y que, además, se pudieran repartir unidades entre quienes acudieron al propio circuito sin haberse registrado previamente. Durante los tres días en los que estuvo habilitado el punto de información, los voluntarios atendieron a más de 3.000 personas.
Una jornada pensada para toda la familia
El objetivo no era únicamente observar el eclipse. La organización preparó una programación paralela con actividades infantiles, música, photocall y puestos de comida y bebida. La intención era crear una jornada familiar en la que pudieran participar diferentes generaciones: “padres, abuelos, hijos y nietos”, como explica el concejal.  El momento más especial para Hernández Velasco llegó durante la totalidad del eclipse, cuando el DJ Chiki acompañó el fenómeno con una melodía especialmente escogida para la ocasión.
“Lo viví de manera especial. Después, al revivirlo con los vídeos, no puedo evitar emocionarme”, recuerda.
Repercusión en el municipio
La llegada de miles de visitantes también tuvo consecuencias para la actividad económica local. El concejal destaca especialmente el caso de las cuevas de La Torreta, otro de los puntos desde los que se podía observar el eclipse, que registraron una elevada afluencia. Los establecimientos hosteleros del municipio también trasladaron su satisfacción por la actividad generada durante la jornada.
Para Hernández Velasco, el acontecimiento cumplió además otro objetivo: aumentar la visibilidad de El Molar. Desde la Concejalía de Turismo se ha trabajado en los últimos años para conseguir una mayor presencia del municipio en medios de comunicación y redes sociales.
El eclipse, en este sentido, supuso una oportunidad para proyectar la localidad más allá de sus propios vecinos.
La importancia de aprender de los errores
Aunque la valoración general del evento es muy positiva, el concejal reconoce que hubo aspectos que deberían mejorarse. El principal fue la disponibilidad de baños. La organización conjunta con Pedrezuela contemplaba la instalación de servicios portátiles, pero finalmente solo se contrató uno, lo que provocó largas colas durante la jornada.
“Es un fallo que no puede volver a ocurrir”, reconoce Hernández Velasco, que considera que la elevada asistencia terminó confirmando que las previsiones más optimistas estaban justificadas.
Una experiencia que deja la puerta abierta a nuevos eventos
La experiencia del eclipse ha reforzado la confianza del Ayuntamiento en la capacidad de El Molar para acoger acontecimientos de gran magnitud. El concejal considera que el municipio ha demostrado estar preparado para afrontar este tipo de jornadas y asegura que continuará trabajando para aprovechar nuevas oportunidades. Para él, la jornada puede resumirse en una sola palabra: “Maravilloso”.
Sin embargo, reconoce que apenas pudo disfrutar del eclipse como un visitante más. Desde las siete de la mañana hasta las dos de la madrugada estuvo pendiente de la organización y del cierre del recinto. “Es un privilegio organizar estas cosas para que todo el mundo disfrute. Disfruto viendo disfrutar a los vecinos y visitantes”, afirma.
Más allá de las cifras de asistencia, la imagen que se lleva de la jornada es la de miles de personas disfrutando juntas de un acontecimiento excepcional. Durante unas horas, el eclipse consiguió convertir El Molar en un punto de encuentro y ofrecer a vecinos y visitantes una experiencia compartida.
Y el municipio no parece querer detenerse ahí. El próximo gran reto para la Concejalía de Turismo será la Feria del Vino, prevista para los días 2, 3 y 4 de octubre.
Después del eclipse, El Molar ya mira hacia su próximo acontecimiento