El diputado nacional David García ha denunciado que «es inadmisible que la Universidad de Alicante permita el uso de un espacio público para hacer publicidad de un partido político. Una cosa es ceder una sala o un aulario para un acto y otra muy distinta es que un día lectivo se permita empapelar desde los baños hasta los pasillos». Asimismo, ha señalado que son muchos los estudiantes que han hecho llegar su queja a la formación, calificando la situación como una invasión y un claro intento de manipulación de lo que debería ser un espacio de libertad.
Vox ha denunciado hoy el grave asalto político perpetrado en la Facultad de Educación de la Universidad de Alicante (UA), convertida en un improvisado escaparate de propaganda partidista por parte del Partido Socialista. Las instalaciones universitarias, que deben regirse por el rigor académico, la neutralidad y la pluralidad, han amanecido plagadas de carteles y mensajes ideológicos vinculados a los actos del PSOE.
Desde el partido se rechaza con rotundidad esta campaña de adoctrinamiento dirigida contra los alumnos, subrayando que estos elementos propagandísticos no solo instrumentalizan la educación superior, sino que también recurren a la ridiculización y al menosprecio de las tradiciones locales y de las instituciones arraigadas en la Comunidad Valenciana con fines partidistas.
Vox ha puesto de manifiesto la alarmante deriva en materia de libertad de expresión que se vive en el ámbito universitario. Mientras se vulneran derechos fundamentales aplicando una censura intolerable —como la sufrida recientemente por Vito Quiles, a quien se impidió el acceso a la UA teniendo que ser desalojado y escoltado bajo un clima de total hostigamiento—, las instituciones facilitan sin cortapisas la alfombra roja a actos ideológicos dirigidos por el socialismo y sus terminales mediáticas.
Por todo ello, Vox exige que se proceda a la retirada inmediata de toda la cartelería ideológica y dejen de convertir las facultades en trincheras al servicio de la estrategia del PSOE. La Universidad debe recuperar urgentemente su función educativa y dejar de ser un instrumento de coacción ideológica para los jóvenes.




