El Gobierno de Sánchez e Iglesias continúa aplicando políticas que obstaculizan la recuperación de los más de 3 millones de autónomos del país.
A lo largo de toda la gestión de la pandemia tanto el presidente, Pedro Sánchez, como la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, han presumido de las medidas fiscales y tributarias aprobadas por el Consejo de Ministro.
Sin embargo, en el día de hoy y tal y como ha denunciado la asociación de autónomos ATA y han publicado distintos periódicos como El Mundo o La Razón, más de 280.000 personas que integran este colectivo no han podido recuperar su actividad tras el confinamiento o las desarrollan con unos ingresos que no se aproximan a los anteriores a la crisis. De hecho, en el caso que nos ocupa, las cifras aportadas por ATA son trágicas: a los más de 280.000 autónomos que no han recuperado la actividad tras el confinamiento se les une el millón que ha experimentado una caída en su facturación que ronda el 60%.
VOX, de la mano de Iván Espinosa de los Monteros y en el marco del programa Protejamos España propuso la aprobación de un Plan de Emergencia Económica Nacional que incluyera medidas como la suspensión de las obligaciones tributarias de las empresas (IVA, IRPF e Impuesto de Sociedades) y, para el caso de los autónomos, la supresión del devengo de cuotas de la seguridad social durante el plazo que durara el confinamiento.
El mismo Espinosa de los Monteros afirmó que el objetivo principal de estas medidas era la protección del tejido productivo español (compuesto, fundamentalmente, por pequeñas y medianas empresas y, como hemos visto, por un gran número de autónomos). El Gobierno, por el contrario, prefirió la aprobación de moratorias que lo único que han conseguido es prolongar la asfixia de gran parte del tejido productivo de nuestro país.
Santiago Abascal, presidente de VOX, anunció que su partido presentaría una moción de censura a lo largo de este mes para, entre otras muchas razones, desalojar a un gobierno que, con su actuación, nos está conduciendo a la crisis económica y social más importante que España ha sufrido desde la posguerra, con unas cifras récord de paro y de incidencia del virus respecto al resto de países europeos (con la excepción del Reino Unido).




