07 septiembre, 2020
El portavoz y diputado de VOX en la Junta General, Ignacio Blanco, ha asistido esta tarde al Pleno institucional del Día de Asturias que se celebra en la Junta General del Principado de Asturias.
Intervención completa de Ignacio Blanco:
Un año más nos reunimos para celebrar juntos el día de Asturias, el día de la Virgen de Covadonga, en esta Junta General del Principado.
No es una coincidencia que el Día de Asturias coincida con la celebración de la Virgen de Covadonga. Mañana, muchos de nosotros estaremos camino de Covadonga para conmemorar ese día. Sin embargo, los caminos a Covadonga siguen sin recibir el apoyo que merecen, ni el Real Sitio recibe los recursos públicos mínimos imprescindibles, como uno de los mayores reclamos turísticos de Asturias, sino el mayor. Se da prioridad a nuevas creaciones culturales ideológicas con menos número de visitas que el Real Sitio.
Y no es una coincidencia celebrar el Día de Asturias, al tiempo que el día de la Virgen de Covadonga, porque Asturias y España, así como todo occidente, es lo que es y ha llegado a ser en términos democráticos y sociales gracias al cristianismo. Los valores cristianos son la base de nuestra sociedad. Por más que a algunos les moleste y pretendan cambiarlo alterando la historia.
Lo más importante de un edificio son los cimientos, pero también lo son para la sociedad. Unos cimientos frágiles resquebrajan todo el edificio, lo saben bien los vecinos de Pumarabule, en Carbayín, con esas ruinosas viviendas que les vendió el Principado, hace una semana estuve con ellos. Ahora quieren vendérselas otra vez. Pagarán dos veces una vivienda que construyó defectuosa el Principado.
Con la sociedad pasa lo mismo. Pueden hacerse muchas cabriolas, siempre que los cimientos, es decir los principios, y valores que nos unen como sociedad, sean sólidos. Si no todo el edificio se resquebraja.
El año pasado centré este breve discurso en la defensa de la libertad individual como pilar fundamental de la libertad de todos, sin distinción alguna, y su íntima relación con la tradición y la idiosincrasia asturiana. Quiero centrarme este año en la importancia del cristianismo como argamasa de lo que venimos conociendo todos como mundo occidental.
Una religión que, con el martirio de los primeros cristianos, acabó imponiéndose en el imperio romano. Unas personas que realmente vivían como creían y morían defendiendo sus creencias, no como sucede hoy con algunos políticos, que viven en la constante incoherencia de querer para los demás lo que no se aplican para ellos.
Una religión que al dignificar al ser humano, no a la colectividad, al defender la igualdad de todos ante la ley, en aquella época ante dios y la defensa del ser humano como centro de toda atención moral, contribuyó a superar el absolutismo del poder político y la divinización de los gobernantes. De hecho, en el nuevo testamento, Jesús de Nazaret es tentado por satanás con el gobierno de todos los reinos de este mundo. Parece según esto que las labores de gobierno están más cerca del infierno que del cielo.
Señorías, la mala fama de los gobernantes ya se reflejaba en el nuevo testamento. Creo que es hora de enmendarlo.
Es innegable que el cristianismo ha cambiado el mundo para mejor. Las aportaciones de los pensadores, como la Escuela de Salamanca, han sido fundamentales. La importancia de la limitación del poder en una sociedad basada en el respeto al ser humano, en la libertad y la propiedad. ya conocemos el mandamiento, no robarás, pero tampoco codiciarás los bienes ajenos. Hoy la codicia sobre lo que generan otros está demasiado extendida.
Pero no solo valores han guiado el camino de la cristiandad, los hechos han sido también inapelables, si cabe muy superiores. La educación de los más necesitados, no surge con ningún estado. El cuidado de los enfermos no lo crea el socialismo. Fueron órdenes religiosas, curas y monjas, que no cobraban impuestos, quienes atendían masivamente a los más necesitados. Los mismos curas y monjas que alguna diputada de Podemos gritaba “arderéis como en el 36”. Esas humildes gentes fueron quienes crearon la base del estado del bienestar.
Como tampoco la atención de los vulnerables, o los sin techo, fue creación de un diputado de izquierdas Hace 2.000 años Jesucristo salvó a María Magdalena, lo dice el testamento, del apedreamiento por adúltera. No fue ninguna feminista radical la uqe la defendió, fue un hombre. Tomen nota. Hace casi 2.000 años. Por cierto, apedreamientos que lamentablemente siguen produciéndose en países mayoritariamente islámicos, sin que se oiga más que un susurro de queja entre los colectivos feministas radicales.
Quienes hoy atacan el Cristianismo son quizás quienes menos lo conocen. Son los mismos que creen que todo ha surgido con ellos.
Y puede no creerse, puede incluso criticarse la confesión desde el respeto, pero hoy se extiende una visión totalitaria que niega el derecho a la expresión pública de las creencias del individuo, y que aspira a imponer coactivamente las ideas y creencias del grupo que ejerce el poder, prohibiendo aquello que les disgusta e imponiendo lo que se les antoja.
Hoy es precisamente un día para caminar en sentido contrario, caminar hacia el respeto mutuo, aparcar las diferencias y apreciar lo que nos une.
Hoy es también un día de hablar de Asturias, de lo mejor de Asturias. Una Asturias que hoy se cierra sobre sí misma, se oculta, temerosa. El Gobierno ‘quiere una sonrisa para Asturias’, pero son acciones de los gobernantes, acciones concretas las que permiten a los asturianos sonreír, no un vídeo promocional.
Atravesamos una profunda crisis, muchos ciudadanos han fallecido, y muchos más han sufrido la enfermedad y la pérdida de los más queridos. Todos nosotros estamos con ellos y lamentamos su pérdida y su sufrimiento. Como también lamentamos que no se haya gratificado convenientemente al colectivo sanitario. Este es el gran problema de Asturias, pero no es el único, Señorías.
A fuerza de gestionar Asturias, como si solo tuviéramos un problema, nuestros gobernantes están entristeciendo a la mejor Asturias. A sus gentes.
Los asturianos somos abiertos, disfrutamos de la compañía, de recibir a sus hijos en verano, muchos de ellos obligados a emigrar, y que vienen desde Madrid a visitar a sus familiares. Porque muchos de nuestros hijos y sus familias han encontrado en Madrid lo que no les ha dado en nuestra tierra, un futuro.
Asturianos no somos sólo los que vivimos en Asturias, hay muchos vecinos fuera de nuestra tierra, que son tan asturianos como nosotros. Pero que se han sentido rechazados. Rechazados cuando se llamó a denunciarlos si visitaban nuestra región, su región, cuando se les amenazó con aplicar rigurosamente la ley. Estos asturianos, hoy se sienten excluidos por el Gobierno del Principado de Asturias.
Asturias está perdiendo nuevamente su oportunidad. Porque repito, los problemas de Asturias son muchos, no sólo una enfermedad, que han utilizado de biombo para esconder la desnudez de un gobierno que ha sido incapaz de aportar una medida que nos permita albergar esperanzas en un futuro mejor.
En Asturias tenemos muchos problemas, todos ellos desatendidos en pos de la excelencia sanitaria de una sola enfermedad, que depende más de nuestro aislamiento que de las medidas del gobierno. Atrás quedan las detecciones tardías de tumores, las cardiopatías no atendidas, los trastornos psiquiátricos por la suspensión de consultas, el abandono de los niños con necesidades educativas especiales, y tantas otras dolencias.
Ya no se habla de los problemas de la industria, del turismo, y la hostelería, elegidos como enemigos público número uno, cuando son nuestros aliados. Miles de empleos dependen de ellos. De nuestro campo, abandonado nuevamente, que cesó sus protestas en marzo, por el COVID, pero que sus problemas no han desaparecido. Sus problemas son ahora mucho más graves. Son los mismos que nos dieron de comer cuando nos quedamos en casa, arriesgando su salud.
La educación llevada a un segundo plano, con un comienzo de curso escolar, en el que los colegios privados sí pueden empezar el curso y los dependientes de la administración van con retraso por la falta de anticipación.
El tercer sector atacado por la falta de recursos. Y unos presupuestos que no sabemos cuándo tendremos, unos presupuestos que ya exigió VOX que se empezaran a negociar en marzo, pero el violinista del Gobierno Titanic del Señor Barbón, ha seguido ejecutando como si no pasara nada.
En resumen, el edificio llamado Asturias, se agrieta, sin que sepamos aún cómo se va a optimizar la administración pública o cómo se va a acabar con los cientos de chiringuitos que la copan.
En todo caso, les deseo a todos ustedes y a los asturianos un feliz día de Asturias y un feliz día de la Virgen de Covadonga. Y ojalá caminemos en sentido contrario al que venimos caminando.
Muchas gracias.





