El portavoz parlamentario de VOX, Iván Espinosa de los Monteros, ha denunciado en la sala de prensa del Congreso el consenso global que existe en torno a la Agenda 2030. Lejos de ser una salida de tono de Alberto Garzón, las declaraciones del titular de Consumo contra el sector ganadero -ha explicado Espinosa- forman parte del plan recogido en los distintos documentos de trabajo -Agenda 2030, entre ellos- aceptados por todo el consenso político, salvo por VOX.
Como muestra, la serie de fotografías que ha exhibido el portavoz parlamentario, en las que políticos de distinto signo -desde Podemos a PP, pasando por Cs y PSOE- posan con el símbolo multicolor de la Agenda 2030. Frente a ese consenso, en VOX hay otra agenda, la Agenda España, ha señalado Espinosa.
Objeción de conciencia
El diputado y portavoz de VOX ha anunciado, además, la iniciativa de su grupo parlamentario para que, mientras no se deroguen las leyes del aborto y la eutanasia -objetivo último de VOX- los profesionales sanitarios que así lo deseen puedan acogerse a la objeción de conciencia para no tener que llevar a cabo una práctica que puede ir en contra de sus creencias religiosas o morales más íntimas.
Así, Espinosa ha explicado las características de la ley que reclaman desde su formación:
-Que sea aplicable a todos los sanitarios (médicos, enfermeros o auxiliares de enfermería)
-Que permita la objeción de conciencia respecto de cualquier acto directamente relacionado o necesario para la práctica del aborto o la eutanasia.
-Que no obligue a ningún profesional sanitario a inscribirse en un registro para el ejercicio de su derecho a la objeción de conciencia
-Que no menoscabe en ningún caso los derechos de los objetores, en especial la igualdad en el plano personal y laboral y la protección de sus datos.
-Que asegure que el sanitario que objete no sea privado de la posibilidad de continuar su labor de asistencia a todos sus pacientes, sino que pueda formar parte del proceso clínico-asistencial de estos hasta el final.
-Que garantice que los sanitarios objetores no sean excluidos, por el ejercicio de dicha objeción, del derecho a formar parte de las instituciones sanitarias y de las comisiones y comités de los centros asistenciales.
«En resumen, una legislación que blinde claramente algo tan íntimo y merecedor de protección como es la conciencia y que deje claro, negro sobre blanco, que la regulación de un mal llamado derecho no puede hacerse por la vía de obligar a otros a ejercer un acto en contra de su libertad (en este caso concreto el de poner fin a la vida de una persona). Creemos que, tanto por convicciones personales como por atención a las leyes que rigen la profesión sanitaria, todo profesional de la salud debe poder objetar en conciencia sin que se deriven por ello consecuencias negativas para quien objeta», ha señalado.


