Actualmente existen líneas de investigación para luchar contra el virus y se están utilizando medicamentos al margen de la indicación habitual, como son los antirretrovirales y contra la malaria. No obstante, siguen avanzando en la búsqueda de la evidencia de si funcionan o no estos fármacos, hasta que haya vacuna. Para eso es necesario recopilar los datos de los casos donde se han utilizado para determinar en qué casos y situaciones funcionan.
“Cuando tengamos la vacuna, habrá que establecer un patrón de riesgo para priorizar quien la recibe. Deberá estudiarse el genoma humano para realizar esa pauta. Deberá utilizarse las muestras de sangre tomadas a los enfermos en los hospitales, y hacer un estudio para detectar algún patrón genético que corresponda a los peores casos, siendo necesario utilizar los datos clínicos e incorporarlos a estudios”, explican desde la formación. Es por ello, que el GP VOX apuesta por implantar un sistema de Big Data para obtener, producir y estructurar esos datos.
“La investigación en torno al genoma sería un ejemplo donde el uso de las capacidades analíticas sobre volúmenes ingentes de datos permite acelerar los procesos de investigación y, por tanto, confirmar una estrategia que nos permita entender, en un tiempo mucho más corto de lo que sería habitual, los secretos de este nuevo virus”, añaden.
Tal y como se propugna desde el Comité de Bioética de España, existe el deber ético de compartir datos en beneficio de la salud pública, para su uso en investigación. Existe un debate sobre si es correcto utilizar datos de salud y muestras sin el consentimiento expreso de la persona en cuestión. Sin embargo, todo apunta a que este caso cumple la excepción de relevante interés para la salud pública.
“Los modelos de aprendizaje automático son una herramienta potente para poder anticiparnos a cualquier situación o fenómeno”, insisten matizando que, para llevar a cabo planes de contingencia sobre la propagación de un virus es necesario, además, construir una enorme red de conexiones, con la información obtenida de dichas redes en una base de datos.
¿Cómo se puede materializar esta iniciativa del GP VOX?
En primer lugar, creando una fuente nacional de Big Data COVID-19, en coordinación con las distintas CC.AA, para la gestión la crisis sanitaria que permita cuantificar el impacto de la crisis, la evolución del virus y aplicar las medidas más adecuadas basadas en datos para frenar la pandemia. Además, es imprescindible que esta base de datos esté siempre coordinada con las autonomías.
Posteriormente, insisten desde el GPVOX que se debe constituir, de conformidad con la normativa vigente, una base de muestras de ADN y ARN de todos los pacientes -confirmados y posibles – y asintomáticos si han sido analizados por PCR así como impulsar un estudio observacional en el que se recojan los datos clínicos que están usando en RENAVE.
En esta línea, también se deberán instar estudios de polimorfismos génicos que puedan arrojar luz sobre la distinta predisposición o susceptibilidad o mortalidad a la infección por coronavirus y analizar todos los casos que han detectado en atención primaria, indicando si al testar al paciente se realiza por PCR o por Rapid test.
Por último, desde la formación apuestan por impulsar una mayor colaboración e intercambio internacional de información así como fomentar el uso o la creación de plataformas colaborativas.


