Santiago Abascal ha participado este miércoles en la concentración en apoyo al pueblo de Ceuta y ha reivindicado que “Ceuta es España”, al tiempo que ha denunciado que los ceutíes “han sido abandonados y traicionados por el presidente del Gobierno”. El presidente de VOX ha advertido de que “lo que sucede en Ceuta es el futuro de lo que sucederá en muchos barrios, en muchos pueblos y en muchas ciudades españolas si no nos levantamos para remediarlo” y ha afirmado que España está “en manos de un gobierno lacayo que actúa al servicio de un gobierno extranjero”.
Abascal ha denunciado que “nadie puede confiar en este Gobierno” y ha afirmado, sobre la información que apunta a que el Ejecutivo conocía lo que podía suceder, que “lo sabían”. Según ha señalado, el líder de VOX “se están publicando informes policiales que lo acreditan”.
Asimismo, ha criticado el papel del Gobierno respecto a Marruecos y ha denunciado “un empeño especialísimo en exonerar de cualquier responsabilidad a Marruecos”, hasta el punto de afirmar que “parece que los ministros del Gobierno de España actúan como portavoces del Gobierno de Marruecos”.
El presidente de VOX ha asegurado que lo que ocurre actualmente en Ceuta no es una “invasión migratoria”, sino “una invasión a secas”, que ha definido como “parte de la guerra híbrida que promueve Marruecos contra España”. Abascal ha acusado al presidente del Gobierno de actuar “con el silencio y la complicidad” ante esta situación y ha defendido que “con un gobierno distinto las cosas habrían sido de otra manera y que hoy Ceuta no estaría invadida”. Por ello, ha reclamado que se active el artículo 102 de la Constitución y ha señalado que los 33 diputados de VOX “lo tienen claro”.
Abascal ha llamado finalmente a la unidad frente al Gobierno y ha defendido que la concentración es “de todos los españoles que hoy estamos unidos contra este Gobierno traidor y en defensa de los ceutíes”.
Por otra parte, el presidente de VOX ha considerado que este es “un año decisivo, es un año histórico” y ha advertido de que los españoles se juegan “no sólo que Ceuta y Melilla sigan siendo españolas, sino que nos jugamos incluso el sistema democrático”.




