Según una encuesta que recoge el diario El Mundo, solo uno de cada diez catalanes avala el modelo de inmersión lingüística que tiene lugar en Cataluña.
Así lo refleja un sondeo realizado por GAD3 para la Sociedad Civil Catalana (SCC). De la totalidad de los entrevistados, dos de cada tres pide una prueba común en castellano que tenga lugar en todo el país al final de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO).
Además, refleja que solo el 9% de los catalanes avala el modelo de inmersión actual en las aulas de la región y que implica una enseñanza únicamente en catalán. Así, un 21% defendería el bilingüismo frente a un 64% que aboga por el trilingüismo en la educación: castellano, catalán e inglés.
Por otra parte, más de la mitad de los catalanes encuestados, esto es un 60%, revelan que «la primera lengua de contacto educativo ha de ser la lengua de los padres» del alumno, siendo esto algo hoy complicado en Cataluña debido a la persecución política de la lengua que se extiende al ámbito político y educativo.
El separatismo catalán señala a los estudiantes que querían examinarse en castellano
En la propia normativa se señala que el pedir un examen en castellano sea considerado una “incidencia”.
La imposición lingüística en Cataluña, como otras, se extiende por cada vértice de la vida civil y en este caso también tuvo lugar con los alumnos catalanes que este año se enfrentaron a las pruebas de acceso a la universidad.
Casi 40.000 alumnos fueron llamado a realizar los exámenes preuniversitarios que garantizaron su entrada a las diferentes facultades, sin embargo, no todos lo hicieron en las mismas condiciones de igualdad.
Como viene siendo habitual, un año más se repartiron exámenes íntegramente en catalán, forzando al alumno que desee examinarse en castellano a solicitarlo expresamente ante los profesores pertinentes.
Esta práctica, considerada una “incidencia”, implica una forma de señalamiento hacia el alumno que, por cualquier circunstancia, no puede examinarse en el idioma oficial de su propio país.




