El gobierno de Sánchez e Iglesias ha presentado recientemente el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el próximo año, que aprobará el Consejo de Ministros la mañana de este martes.
El proyecto cuenta con varias subidas de impuestos que pretenden sufragar la magna ambición de Sánchez e Iglesias, dispuestos a distribuir el dinero de todos los españoles a cambio de apoyo político, ideológico y estratégico.
De esta forma, se prevén tasas a las transacciones financieras, que las entidades terminarán repercutiendo sobre los usuarios, así como a los plásticos no reutilizables, al impuesto de patrimonio o al IRPF para las grandes rentas, algo que tarde o temprano influirá en el bolsillo de todos los españoles debido al afán derrochador y sin medida del Ejecutivo, que habrá de pagarse.
Además, tal y como ocurrió con la llegada de Sánchez a la presidencia del Gobierno, su política sigue estando condicionada por los pactos con separatistas, comunistas y herederos de ETA, esto es, sus decisiones políticas y presupuestarias están encaminadas a satisfacer hipotecas políticas.
De esta manera, las cuentas del Estado estarán sometidas a dos importantes pilares, siendo uno el mantener la superestructura ideológica y asociacional del Gobierno, dependiente de chiringuitos y entidades afines, y siendo otro la situación política con el resto de formaciones, que elevaron a Sánchez al poder después de interesados pactos.
Tanto es así que representantes de Bildu han tenido, al menos, dos contactos discretos con el equipo del ministerio de Hacienda en los últimos días, según recoge el diario El Confidencial este martes.
Además, el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, también mantuvo tiempo atrás reuniones con portavoces de Bildu y ERC para tratar de localizar posibles pactos o apoyos de cara a los Presupuestos.




