José Miguel Tasende advierte de que más de 852 nuevas nacionalidades en un año obligan a abrir un debate sobre el impacto en los servicios públicos, la vivienda y la cohesión social
El portavoz del Grupo Parlamentario VOX en la Asamblea de Melilla, José Miguel Tasende, ha reclamado al Gobierno de España que explique las consecuencias que tendrá para la ciudad el fuerte incremento de concesiones de nacionalidad española registrado durante el último año.
Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), Melilla sumó 852 nuevas nacionalidades españolas durante 2025, un 22,6% más que el año anterior. La inmensa mayoría de ellas correspondieron a ciudadanos de origen marroquí.
Tasende considera que estas cifras no pueden analizarse únicamente desde una perspectiva administrativa. «Estamos hablando de una transformación demográfica de gran alcance que afecta directamente al futuro de Melilla y sobre la que ni el Gobierno central ni la Delegación del Gobierno ofrecen información ni planificación alguna«, señaló.
El líder de VOX Melilla lamenta que mientras el Ejecutivo presume de estadísticas, los melillenses continúan enfrentándose a problemas cada vez más graves relacionados con el acceso a la vivienda, la saturación de determinados servicios públicos, la falta de oportunidades laborales y la pérdida constante de población activa.
«Los ciudadanos tienen derecho a saber qué impacto tendrán estas políticas en la educación, la sanidad, los servicios sociales o el mercado laboral. No basta con publicar cifras; es necesario explicar cuáles son las consecuencias y qué medidas se están adoptando para garantizar la cohesión social y el bienestar de todos los melillenses«, afirmó.
VOX recuerda que Melilla constituye una frontera estratégica de España y de la Unión Europea y que cualquier política relacionada con la inmigración y las nacionalizaciones debe estar acompañada de transparencia, planificación y una auténtica política de integración.
Tasende subraya que la nacionalidad española implica derechos, pero también deberes y un compromiso real con los valores, las leyes y la convivencia que sustentan la nación española.
«Lo que no puede hacerse es seguir actuando como si estos cambios no tuvieran efectos sobre la realidad de la ciudad. Melilla merece conocer qué modelo de futuro están diseñando quienes gobiernan y cuáles serán las consecuencias para las próximas generaciones«, concluyó.


