El grupo parlamentario de VOX en las Cortes de Aragón ha logrado sacar adelante, pese a los votos en contra de PSOE y CHA, una iniciativa en la Comisión de Medio Ambiente y Turismo para «instar al Gobierno de España a realizar un estudio exhaustivo y proceder a la creación de un Plan Nacional de Turismo de Pesca que permita el desarrollo adecuado de este deporte en todo el territorio español, con medidas orientadas a la reducción de burocracia administrativa, la unificación de normativas y licencias, el control equilibrado de especies depredadoras, la promoción de competiciones y el fomento del turismo rural». Así lo ha defendido el diputado Juan Vidal.
Vidal ha argumentado que «Aragón, con sus más de 7.000 kilómetros de orillas en ríos y embalses, podrían posicionarse como zonas de atracción de turismo deportivo, generando ocupaciones hoteleras que, según estimaciones regionales, alcanzan las 250.000 anuales solo en nuestra región, equivalentes a una cuarta parte de lo que mueve el sector de la nieve«. Ha incidido en que «el turismo de pesca podría contribuir a un incremento del PIB en el orden del 0,5% al 1%, beneficiando especialmente a áreas despobladas donde la actividad económica tradicional ha disminuido». Además, «el turismo de pesca actúa como una herramienta eficaz contra la despoblación rural, un problema estructural que afecta a amplias zonas del interior peninsular».
Creación de empleos
«En regiones como Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cataluña y Aragón, la pesca recreativa no solo atrae visitantes durante todo el año, sino que también fomenta la creación de empleo en sectores complementarios, tales como guías especializados, fabricación de aparejos y restauración. Estudios recientes -como el informe sobre el impacto socioeconómico de la pesca deportiva en Aragón para 2024- indican que esta actividad podría generar hasta 34.844 empleos directos e indirectos en el conjunto de España, similar a lo observado en la industria de productos pesqueros», ha comparado.
Es por ello que «al promover competiciones internacionales y eliminar barreras innecesarias tales como restricciones horarias que impiden la pesca nocturna en ciertos escenarios, se potenciaría la atracción de turistas europeos y globales, diversificando la oferta más allá de los tradicionales destinos de sol y playa«. Una circunstancia que «no solo enriquecería la economía local, sino que también contribuiría a la cohesión territorial, asegurando que regiones menos favorecidas por el turismo masivo reciban un flujo constante de ingresos».
Menos burocracia
Ha apuntado que otro aspecto crucial es «reducir la burocracia administrativa que actualmente entorpece el desarrollo de la pesca recreativa». En la actualidad, cada región emite sus propias licencias y normas. Para Vidal, esto «resulta en un mosaico regulatorio que complica la movilidad de los pescadores». En embalses transfronterizos entre comunidades, como el de Escales entre Aragón y Cataluña, las diferencias en regulaciones sobre materiales permitidos -como el uso del plomo- generan «confusiones y desincentivos». «Un plan nacional podría instaurar una licencia única válida en todo el territorio, simplificando procesos y digitalizando permisos, como ya se ha desarrollado con éxito en algunos cotos sociales gestionados por administraciones regionales», ha añadido.
Vidal ha hecho referencia al potencial turístico de la pesca en España, que se ve respaldado por datos actuales que destacan su crecimiento exponencial. Según informes de la FAO y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la pesca recreativa captura anualmente alrededor de 40.000 toneladas de peces en España, con un impacto ambiental controlado que, si se gestiona adecuadamente, puede servir como herramienta de desarrollo social y económico. «El turismo marinero y pesquero, con proyectos en expansión, genera nuevas vías de ingresos, estimadas en miles de millones de euros para la economía, que representa cerca del 3% del PIB nacional y casi un millón de empleos. Regiones costeras e interiores podrían beneficiarse de ferias internacionales como FITUR, posicionando a España como líder en turismo de pesca, similar a destinos consolidados en Escandinavia o Norteamérica. Eliminando tasas injustas para pescadores federados y fomentando infraestructuras como cotos sociales –que en Aragón abarcan 229 kilómetros en 13 ríos–, se impulsaría una oferta diversificada que atraiga a familias, deportistas y turistas del sector», ha contextualizado.
Asimismo, Vidal ha recalcado la relevancia de abordar las implicaciones ambientales de manera equilibrada, «evitando enfoques ideológicos extremos que prioricen la protección absoluta de especies invasoras en detrimento de la biodiversidad local«. Ha puesto el ejemplo del cormorán, que ha proliferado en ríos y embalses españoles, convirtiéndose en un «depredador voraz que impacta negativamente en las poblaciones piscícolas autóctonas». «Estudios del Parlamento Europeo estiman que las poblaciones de cormoranes en la Unión Europea consumen anualmente hasta 330.000 toneladas de pescado, generando pérdidas económicas en piscicultura y pesca recreativa que, en regiones como la Bahía de Cádiz, alcanzan los 450.000 euros anuales», ha manifestado.
«En síntesis, la creación de un Plan Nacional de Turismo de Pesca no sólo optimizaría los recursos naturales de España, sino que también fortalecería la economía regional, combatiendo la despoblación y promoviendo una gestión ambiental pragmática. Este enfoque integral beneficiaría a todas las regiones, desde las costas atlánticas y mediterráneas hasta los ríos del interior, asegurando un desarrollo equilibrado que integre tradición, innovación y un adecuado desarrollo. La ejecución desarrollo de tales medidas requeriría un estudio previo exhaustivo, considerando datos socioeconómicos actualizados y consultas con actores del sector para garantizar su eficacia y adaptabilidad a las particularidades territoriales», ha concluido.





