El diputado de VOX por Huelva, Tomás Fernández, ha defendido al sector hortofrutícola español y, especialmente, al tomate, frente a un modelo que “ha convertido a nuestros agricultores en la variable de ajuste de la política exterior”. Fernández ha alertado de que Marruecos “ha adelantado a España como proveedor de tomate en la Unión Europea” mientras las ventas españolas en la UE han caído en torno a un tercio en una década, y ha denunciado el desequilibrio de condiciones entre los productores españoles y los extracomunitarios: “Al productor español se le exige Pacto Verde, controles fitosanitarios, salarios europeos y una burocracia kafkiana. Al productor extracomunitario se le abre la puerta con contingentes que el sector denuncia incumplidos, aranceles que no se cobran, inspecciones que no son equivalentes y un etiquetado que impide saber de dónde sale el tomate en muchos casos”.
El diputado ha situado el origen de este desequilibrio en el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Marruecos y ha recordado que VOX reclama desde 2021 su suspensión. Asimismo, ha vinculado la política comercial con la situación de Ceuta y ha denunciado que Marruecos utilice la inmigración y la presión sobre las fronteras como herramienta política. “Quien invade nunca puede ser socio preferente de nada. Quien invade no merece aranceles de favor ni fondos europeos”, ha afirmado. En este sentido, ha reclamado suspender el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación con Marruecos y ha exigido que el tomate marroquí no pueda entrar en Europa “con reglas distintas a las que se imponen a los agricultores de Almería o a los de la Vega del Guadiana”.
Por ello, VOX ha reclamado proteger la producción nacional y la soberanía alimentaria, garantizar la rentabilidad de las explotaciones, combatir la competencia desleal, suspender el Acuerdo de Asociación con Marruecos, reforzar los controles en frontera, establecer reciprocidad y cláusulas espejo y garantizar un etiquetado claro del origen de los productos. También ha exigido promover el tomate español y dejar de financiar el sector agrícola marroquí para destinar esos recursos a las explotaciones españolas. “No hay amistad comercial con quien no respeta nuestras fronteras” ni “Pacto Verde que justifique arruinar al que produce aquí para premiar al que produce fuera sin las mismas reglas”, ha concluido.


