La llamada “ley de nietos”, ha abierto una vía masiva de concesión de nacionalidad española.
Dicha vía la utiliza el Gobierno de Pedro Sánchez para alterar el sentido de la nacionalidad y del cuerpo electoral español.
Lo que el Gobierno presentó como una reparación histórica se ha convertido en un instrumento de expansión política y demográfica al servicio de la izquierda.
Mediante ese mecanismo se banaliza lo que significa ser español.
La nacionalidad española no admite que nadie la trate como una rebaja de temporada.
Tampoco puede convertirse en una concesión masiva desvinculada de la vida real de España.
Desde VOX Melilla consideramos que el actual Gobierno está regalando nacionalidades a personas que nunca han vivido en España.
Tampoco han contribuido a sostenerla y, en muchos casos, apenas mantienen con nuestra nación una relación administrativa.
Ser español está de saldo para el sanchismo, ha denunciado Tasende.
Cuando una nación rebaja el valor de su nacionalidad, no amplía derechos. Devalúa su identidad política, jurídica e histórica.
Además de que esta política no termina con la concesión de la nacionalidad.
Una vez obtenida, estas personas pueden acceder al Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA).
El CERA nació para dar cobertura a los españoles que residen en el extranjero por motivos de trabajo, estudios o circunstancias similares.
Su objetivo consistía en garantizar que quienes han desarrollado su vida en España, pero viven fuera, pudieran seguir participando en la vida democrática de su país.
No nació para incorporar al censo electoral a personas que nunca han residido en España y cuya vinculación con el país es únicamente formal o sobrevenida.
Sin embargo, el Gobierno está desvirtuando ese objetivo al utilizar el CERA para ampliar el cuerpo electoral por la puerta de atrás y cambiar la naturaleza de un instrumento pensado para una finalidad muy distinta.
No estamos ante una decisión neutra ni técnica. Estamos ante una operación política con consecuencias directas sobre la representación y sobre el valor del voto.
Se ve afectado el voto de los españoles que viven, trabajan, tributan y sostienen esta nación.
Una política de nacionalidad al servicio del proyecto ideológico del PSOE
Estas políticas encaja plenamente en la deriva del actual Ejecutivo.
Según la formación, el Gobierno considera legítimo utilizar cualquier institución del Estado, así como cualquier resquicio jurídico o manipulación histórica, con el único objetivo de mantenerse en el poder.
La nacionalidad española no debe convertirse en un premio ideológico.
Tampoco debe servir de herramienta estadística ni de mecanismo para ampliar indirectamente el censo electoral.
A su juicio, el PSOE no concibe la nacionalidad como una comunidad de deberes, lealtades y pertenencia.
Es utilizada como una herramienta política al servicio de su estrategia.
España no se vende ni se regala.
El presidente de VOX Melilla ha concluido con un mensaje rotundo.
España no se vende ni se regala. Ser español es un honor, una pertenencia nacional y un compromiso con nuestra historia y con nuestro futuro común.
No puede convertirse en una mercancía administrativa ni en un instrumento al servicio de la mafia socialista.
La formación reclama que el Gobierno revise estas políticas.
También exige que la nacionalidad española recupere el respeto, la seriedad y la exigencia que merece.
Nadie puede degradar la nacionalidad española ni manipular el censo electoral.


