Datos del paro del mes de junio vuelven a poner de manifiesto una realidad que el Gobierno de la Ciudad Autónoma intenta maquillar cada mes:
Melilla sigue siendo una excepción negativa dentro de España.
Mientras el conjunto del país reduce el desempleo coincidiendo con el inicio de la temporada estival, en Melilla el paro aumenta en 133 personas, lo que confirma que nuestra ciudad continúa instalada en un modelo económico incapaz de generar empleo por sí mismo.
Estos datos son la consecuencia de décadas de improvisación, de ausencia de planificación y de una absoluta falta de ambición política.
El Gobierno de Juan José Imbroda lleva años anunciando proyectos, estrategias y planes de futuro.
La realidad es que cada vez dependemos más del empleo público, de los planes de empleo, de las subvenciones y talleres de empleo.
Mientras la iniciativa privada pierde peso y los jóvenes siguen marchándose porque aquí no encuentran oportunidades, además, no basta con celebrar pequeñas mejoras puntuales ni comparar cifras con ejercicios anteriores.
Porque, aunque se presenten algunos datos positivos, Melilla sigue teniendo una de las tasas de paro más elevadas de España. Asimismo, miles de familias continúan dependiendo de ayudas públicas porque la economía local no despega.
Por tanto, esta situación demuestra que el Gobierno local ha renunciado a liderar una verdadera transformación económica de Melilla.
De hecho, no existe una estrategia seria para atraer inversión, favorecer la implantación de empresas o aprovechar la posición estratégica de nuestra ciudad como puerta entre Europa y África.
Por ello, llevamos años defendiendo medidas concretas:
En primer lugar, una auténtica política de atracción de inversiones, mediante incentivos fiscales y seguridad jurídica.
En segundo lugar, la eliminación de trabas administrativas que dificultan abrir o ampliar un negocio.
Además, un plan específico de apoyo al pequeño comercio y a los autónomos.
Del mismo modo, el desarrollo de nuevos sectores económicos, especialmente la economía digital, la logística, la innovación tecnológica y los servicios de alto valor añadido.
Igualmente, la mejora urgente de las conexiones marítimas y aéreas para acabar con el aislamiento que lastra nuestra competitividad.
Por último, la defensa firme ante el Gobierno de España de las inversiones estratégicas que Melilla necesita y lleva años esperando.


