Preocupación por las numerosas quejas vecinales relacionadas con el exceso de ruido en distintos barrios de la ciudad.
El problema de la contaminación acústica “no puede seguir siendo tratado como una molestia menor”.
“Una ciudad viva y dinámica es perfectamente compatible con el respeto a los vecinos».
Hay ciudadanos que, de manera reiterada, ven alterado su descanso por la falta de control.
Son numerosos los vecinos que vienen denunciando desde hace tiempo situaciones de ruido excesivo en horario nocturno, derivadas tanto del uso intensivo de terrazas.
La ordenanza fija límites concretos en materia de ruido, especialmente en horario nocturno, y que corresponde al Gobierno de la Ciudad garantizar su cumplimiento.
La Ciudad Autónoma haya reconocido la existencia de carencias de personal tanto para la medición de ruidos como para la instrucción y resolución de expedientes.
Cuando faltan medios materiales, agentes formados y capacidad de tramitación, el resultado es que las normas existen pero no siempre se hacen cumplir con la eficacia necesaria”.
No se trata de enfrentar a vecinos y hosteleros, sino de alcanzar un equilibrio razonable entre la actividad económica y el bienestar de quienes residen en las zonas afectadas.
“Hay que hacer compatible el derecho legítimo al negocio con el derecho, igualmente legítimo, al descanso, a la salud y a la tranquilidad dentro del propio domicilio”.
“Ese equilibrio solo puede lograrse con normas claras, medios suficientes y voluntad política para aplicarlas.”
Mejorar el control de la contaminación acústica que existen experiencias en otras ciudades españolas que demuestran que este problema puede abordarse con seriedad y resultados.
“Los vecinos tienen derecho a comprobar que las normas no están solo para ser redactadas, sino también para ser cumplidas.”





