En VOX Melilla analizamos estos datos con preocupación, especialmente por lo que suponen en términos de precariedad laboral, incertidumbre para miles de familias y falta de oportunidades reales para nuestros jóvenes. La temporalidad encubierta y la rotación constante siguen marcando el día a día de muchos trabajadores, que encadenan contratos sin estabilidad ni proyecto vital.
Además, la tasa oficial de paro del 9,93% con la que se cerró 2025 resulta, cuanto menos, discutible si se tiene en cuenta la situación de los trabajadores fijos discontinuos que no están actualmente trabajando. Se estima que alrededor de 800.000 personas en esta modalidad no figuran como desempleadas en determinados periodos, lo que distorsiona la fotografía real del mercado laboral y genera una percepción engañosa de recuperación.
En el caso de Melilla, los datos de febrero muestran una bajada del paro respecto al mes anterior, un dato positivo que valoramos, pero que debe analizarse con prudencia. Nuestra ciudad sigue encabezando históricamente las tasas de desempleo en España, y la mejora puntual no puede ocultar un problema estructural de fondo: falta de tejido productivo sólido, excesiva dependencia del empleo público y escasas oportunidades para el sector privado.
A ello se suma una paradoja preocupante: mientras el paro sigue siendo elevado, un 39% de las vacantes laborales en España se queda sin cubrir por falta de talento. Las empresas, especialmente en 2026, demandan perfiles con experiencia y cualificación específica. Esto demuestra un desajuste entre la formación que se ofrece y las necesidades reales del mercado.
“Melilla no puede quedarse al margen de este debate., Apostilla José Miguel Tasende, diputado en la Asamblea.





