Transitar por Benidorm, aparcar y comprar en sus comercios se ha convertido en una misión casi imposible. Cuando parecía que el turismo se recuperaba en nuestra ciudad por la tregua dada por el COVID gracias a la vacunación y al relajamiento de algunas medidas de distanciamiento social, aparece un problema nuevo en Benidorm: la dificultad para moverse con facilidad en automóvil, con los inconvenientes que eso genera a los ciudadanos.
Han sido numerosos los vecinos, simpatizantes de VOX de otras localidades de España que visitan Benidorm y turistas que pasan sus días de vacaciones en nuestras playas que comentan alarmados los problemas de tráfico. Si bien es cierto que todos los años en temporada alta son normales algunos atascos, síntoma de que la ciudad está más poblada en esta época veraniega, este año los problemas se han incrementado y agravado. El creciente número de turistas nacionales que llegan con su coche está colapsando una ciudad que en los últimos años se está diseñando casi exclusivamente para un turismo internacional que llega en avión y que no utiliza vehículo propio. Además, la asignatura pendiente que tiene el Ayuntamiento de Benidorm, la mejora del transporte público, continúa suspendiéndola, tanto en invierno como en verano.
Los turistas se quejan de la política recaudatoria del Ayuntamiento con la ampliación de la zona azul para aparcar; los vecinos residentes que pagan su tarjeta de aparcamiento anual protestan porque numerosos coches sin pegatina de residente aparcan en zona reservada para los empadronados y otros turistas denuncian que con nocturnidad y alevosía la grúa municipal les retira los vehículos de zonas donde al parecer no está bien detallado la prohibición de aparcar ni la utilización de ese espacio para otros menesteres, como puede ser el mercadillo semanal de Foietes.
Éstas y otras cuestiones, como la limitación de velocidad extrema a la baja en algunas calles con posibilidad de ser aumentada sin incumplir normativas supramunicipales o que cuando llueve la ciudad se paraliza, está generando descontento en vecinos, turistas y comerciantes del municipio, que ven también que esta situación perjudica sus ventas por la dificultad que tienen los ciudadanos para llegar o aparcar cerca de sus establecimientos.
Todas estas cuestiones son perjudiciales para Benidorm.
Los turistas que llegan al reclamo de las excelentes playas, buen clima y gastronomía, ven con disgusto que su disfrute se ve mermado por estos problemas, lo que puede significar elegir otro destino en el futuro con menor dificultad de movilidad y aparcamiento.
Desde VOX Benidorm han alertado en varias ocasiones de lo que podía ocurrir y que había que estar prevenidos. Que este segundo verano de pandemia la temporada turística la iban a salvar los turistas nacionales, como así está siendo y desde el Consistorio no se lo están poniendo fácil al turista.
VOX Benidorm asume como propias estas quejas y desde ahora se pone a trabajar consultando expertos en movilidad y transporte para que analicen la situación y aportar una solución para aplicarla para la mejora del tráfico y la movilidad.




