Campo de Cartagena

Díaz genera el caos en agricultura: exige contratos indefinidos a una actividad de naturaleza temporal

La ministra de Trabajo comunista, Yolanda Díaz, la ministra ha enviado cartas a las empresas agrarias españolas (grandes, pequeñas y medianas), donde explica a los empresarios del campo que deben transformar un contrato temporal en indefinido en los casos de encadenar dos o más contratos de este tipo por un periodo de más de 24 meses, con solución de continuidad o no, en los últimos 30 meses, entre otros supuestos.

La misiva ha provocado una enorme preocupación y malestar en todas las provincias españolas, ya que “la mano de obra temporal en la recogida de las cosechas es clave en distintos sectores como la fruta, hortalizas o el vino.” De hecho, el empleo agrario está marcado por la estacionalidad de las campañas; la fuerte dependencia de trabajadores temporeros procedentes de otros países; la larga tradición y arraigo de las fórmulas y regímenes singulares de contratación que contempla la negociación colectiva del sector; o las dificultades para cubrir las necesidades de mano de obra en las diferentes tareas agrícolas.

El trabajador eventual es la columna vertebral del empleo agrario Una mayoría de los contratos que se realizan en el campo son eventuales porque son contratos de campaña, que no llegan a convertirse en fijos-discontinuos en la regulación del convenio colectivo en vigor, para lo que se necesitan 170 días de trabajo efectivo al año durante tres años consecutivos o cuatro años alternos en la misma empresa.

Estas cartas se basan en un plan de choque contra el abuso en la temporalidad. Se trata, en concreto, del tercero que se despliega a nivel Nacional, después de los de 2018 y 2019, en los que el campo estuvo exento por sus particulares condiciones.

Por ello, el Ministerio de Trabajo tiene que aplicar el sentido común y no imponer contratos indefinidos a una actividad cuya propia naturaleza es temporal. Así, tiene que suspender este plan de choque para regularizar contratos temporales en las empresas agrarias. Cualquier medida que quiera adoptarse en esta materia tiene que pasar por respetar la marcada estacionalidad, singularidad y heterogeneidad de las dinámicas de contratación de mano de obra en el campo.

Por otra parte, cabe recordar que el Régimen Especial Agrario lleva desde el año 2012 en proceso de incorporación al Régimen General de la Seguridad Social, sin que se haya desarrollado una reglamentación específica para esta convergencia, algo que llevan años demandando las organizaciones agrarias para evitar vacíos legales en este sentido.