El presidente de la Junta de Galicia, en la imagen

La Junta de Galicia y su intento fallido de despedir a sanitarios infectados por Coronavirus

Tras el impacto mediático, ocasionado por la medida del presidente del Gobierno regional, Alberto Núñez Feijóo, para despedir a personal sanitario temporal infectado por COVID-19, la Junta ha dado marcha atrás para prorrogar sus contratos hasta que se recuperen.

A pesar de que nuestros héroes sanitarios estén salvando decenas de vidas cada día y dejándose la piel para combatir la crisis sanitaria que azota nuestro país, aquellos que dependen del Servicio Gallego de Salud (SERGAS), viven con la sensación de que este organismo no les protege. De hecho, la semana pasada, una de las medidas más drásticas e intolerables a las que se han tenido que enfrentar es al despido inmediato en caso de infección, lo que implica, además de un problema en la escalada de puntos de su sistema barométrico, una ingratitud voraz hacia las personas que se encuentran en “primera línea” de contagio para hacer posible la contención del bicho.

Como viene pasando desde hace mucho tiempo, la Junta ha vuelto a dificultar las prórrogas en los contratos pero, esta vez, lo ha hecho en plena crisis sanitaria y sin la garantía de un convenio único que proteja a sus trabajadores en caso de infección y mientras dure este período de incertidumbre. Una vez más, el organismo que debería de protegerles, ha llegado a considerar que era más oportuno deshacerse de aquellos sanitarios que contraían el virus mientras salvaban vidas.

Sabemos que, estos profesionales tan valorados e imprescindibles, en circunstancias normales y fuera de esta hecatombe, viven en alerta permanente a la espera de una llamada telefónica en la que se les ofrece un contrato de acúmulos de tareas que se renueva de un día para otro la mayoría de las veces. Profesionales que viven con la inseguridad de qué pasará con su futuro familiar y personal, pues no cuentan con ninguna estabilidad laboral y, por ende, no pueden hacer planes a largo plazo.

Sin ninguna duda, esta medida que se ha intentado llevar a cabo desde la Junta de Galicia, es otro ejemplo más de la gestión descontrolada que existe en nuestro sistema. Resulta inaceptable que nuestro personal sanitario tenga que lidiar con cuestiones de contratación mientras se exponen, sin reparos, a contraer una infección que ponga en riesgo su salud y su trabajo. Es francamente bochornoso e inhumano. Del mismo modo que es inaceptable que, en circunstancias normales, nuestros héroes sanitarios estén expuestos a una precariedad laboral donde no existan garantías, reconocimiento y estabilidad a largo plazo.