«La izquierda caviar», artículo de opinión de Joaquín Robles, diputado nacional

Tribuna política de 'La Verdad'

A la izquierda fundamentalista le preocupa que el voto a VOX se haya disparado en los barrios obreros y cinturones industriales. Los trabajadores, los autónomos que tienen que sudar su sueldo, ya no creen los mantras de estos señoritos progres que se apuntan a todas las banderas multicolor y a todas las angustias psicológicas mientras olvidan los problemas reales de la gente corriente a la que desprecian.

Hemos leído a escribanos y novelistas de la “cool-tura” insultar a los votantes de VOX llamándonos incultos, pueblerinos… Al tiempo, nos presentan a los cargos públicos como zafios, groseros, populistas, incultos también. Este pestilente elitismo, alimentado por el mito de la cultura excelsa de la que creen ser valedores, rabia y se revuelve porque esos a quienes pastoreaban, la gente humilde que observa la degradación de sus barrios, la pésima enseñanza para sus hijos, la falta de expectativas y las dificultades económicas, reacciona y vota a VOX harta de que le tomen el pelo.

Esta izquierda se cree superior y con “conciencia”. Pero tal cosa no es ya “conciencia de clase” sino, en términos marxistas, “falsa conciencia” resultado de la ideología oficial; la que las élites les suministran como adormidera, como opiáceo que les permite vivir tan ricamente mientras critican al malvado capitalismo y esperan que la plebe frumentaria se conforme con las migajas que les arrojan en forma de renta básica, que además no llega, y educación asistencial y adoctrinadora.
Una ideología, la de la izquierda caviar, propia de una élite acomodada que busca, con este engaño, no solo la auto justificación, sino asegurarse sus privilegios manteniendo al rebaño adormecido. En el siglo XIX Marx, y después Lenin, creían que la religión era el opio del pueblo. Ahora es la ideología del consenso progre la que asume esas funciones.

Mientras viven en lujosas casas, se enriquecen con la política o cobrando del pesebre de sus innumerables chiringuitos, viajan en avión, comen en restaurantes caros, escolarizan a sus hijos en colegios exclusivos o son atendidos en clínicas privadas, a los demás nos recetan aguantar la inmigración ilegal o no viajar, ni comer carne, para salvar al planeta, educación asistencial y listas de espera. Y ya saben: si votas a VOX eres racista, homófobo, machista e inculto.
Pues miren ustedes: nada de eso es verdad. Nuestros votantes lo son porque han visto en VOX la esperanza de una regeneración moral y política de España. Una esperanza que, además, constituye un peligro para estos parásitos de la izquierda caviar que no han dado un palo al agua en su vida.