La Comisión de Política Social y Ocupación ha aprobado una iniciativa presentada por el Grupo Parlamentario VOX en las Cortes Valencianas para adoptar medidas que ayuden al mejor desempeño y rendimiento de los trabajadores con dislexia.
Esta iniciativa parlamentaria recuerda que la dislexia puede presentar desafíos en el entorno laboral como por ejemplo una ralentización de tareas, dificultad para entender o seguir instrucciones escritas y problemas relacionados con la organización y planificación de tareas. No obstante, no debería ser un impedimento grave para completar un trabajo, sino más bien un desafío que se puede enfrentar y superar con herramientas específicas y apoyo.
En dicha comisión, el portavoz adjunto, David Muñoz, ha recordado que “en el colegio consideraban perezoso y poco inteligente a Richard Branson, quien terminó abandonando los estudios a los 15 años. El diagnóstico del actual multimillonario y CEO de Virgin estaba completamente errado. No se trataba de vagancia o de un menor coeficiente intelectual, sino de una dificultad de aprendizaje conocida como dislexia.
“A la lista de Branson, se suman otras personas exitosas: Steven Spielberg, ganador de más de 160 premios, inclusive tres Oscar como mejor director y mejor película; Carol Greider, Premio Nobel de Medicina en 2009; John Utzon, arquitecto de la Ópera de Sidney; y Charles Schwab, quien revolucionó la industria financiera. Muchos de ellos descubrieron su dislexia siendo adultos.”
En esta línea, el portavoz adjunto ha explicado que “la dislexia es una imposibilidad en la lectura que dificulta la comprensión y el aprendizaje de quienes la padecen. Actualmente 1 de cada 10 niños en el mundo sufre este problema. Si no se diagnostica correctamente, es probable que quien lo posea tenga graves dificultades para entender conceptos, afectando su rendimiento. Miles de personas en España ven limitado su techo académico o profesional por su dislexia.”
“Acabados los estudios, llega el momento de encontrar un trabajo y ser capaz de desarrollarlo. Para los disléxicos, las tareas que requieren leer textos son especialmente complicadas, pero al no existir discapacidad intelectual pueden desarrollar el resto de los trabajos sin problemas.”
Muñoz ha hecho hincapié en que “muchas veces, los adultos con dislexia temen los ascensos en los que la responsabilidad pueda oscilar de uno al otro lado, puesto que suele haberse instaurado una enorme desconfianza hacia las propias capacidades cuando estas involucran la lectura o composición de textos. Esta situación puede conducir a la pérdida de oportunidades de promoción interna, con las que mejorarían su calidad de vida y percibirán recompensados los esfuerzos en su trayectoria laboral.”
Finalmente, ha recordado que “en un mundo laboral cada vez más diverso e inclusivo, es fundamental comprender y abordar las diferentes realidades que enfrentan los trabajadores en su día a día.”




