Estos días podemos escuchar claramente el grito desgarrador del pueblo cubano. Nuestros compatriotas están reclamando lo que cualquier ciudadano entiende como fundamental en su vida: derechos humanos, dignidad, prosperidad, alimentos o asistencia médica.
Con el lema ‘Patria y Vida’ han salido a la calle hartos del férreo sometimiento del castrismo. Una dictadura opresora, sanguinaria y asesina que nació de la muerte, se desarrolló con la muerte y pretende morir matando.
Ante esta situación, los españoles no podemos darle la espalda a Cuba. No podemos olvidar que somos herederos de un mismo legado y parte de una misma realidad cultural, antropológica y lingüística. Por ello, tenemos una obligación histórica y el deber moral de ayudarles para que vuelvan a ser dueños de su destino.
No puede haber medias tintas ni tampoco hay posibilidad de mirar hacia otro lado ante el sufrimiento y las legítimas reivindicaciones del pueblo cubano. Queremos para ellos lo mismo que para nosotros: libertad, justicia, igualdad y respeto.
Para hacerlo posible es necesario plantear una oposición frontal a las políticas comunistas que han perdurado en la isla gracias al miedo generado. No solo debemos estar con los cubanos, sino que también con los venezolanos, los chilenos, los nicaragüenses y el resto de naciones oprimidas por el social comunismo bolivariano que ha sembrado todo el continente sudamericano de miseria, hambre, violencia y odio.
Por todo ello, el Gobierno de España debería condenar, sin ambigüedad, la violencia que está desplegando el régimen castrista por toda la isla, y empezar a llamar a las cosas por su nombre, porque en Cuba hay una dictadura con mayúsculas, aunque ellos quieran mirar hacia otro lado.
También es necesario condenar la connivencia de una buena parte de la izquierda de nuestro país y su silencio ante las atrocidades y crímenes practicados por la dictadura cubana.
Y, es que mientras el pueblo se hunde en la miseria más absoluta, se acaba de calcular que la fortuna heredada de Fidel Castro rondaría los 900 millones de euros. En eso consiste la revolución bolivariana y el comunismo en general.
En este sentido, el Ayuntamiento de Toledo – con la socialista Milagros Tolón al frente- debería sumarse a esta denuncia y defender los derechos de los cubanos. Debido al pasotismo que caracteriza al PSOE toledano, desde VOX nos vemos en la obligación de recordarles que Toledo se hermanó con La Habana en el año 2006. Esos lazos no son meramente decorativos, sino que nos obligan a alzar la voz por nuestros hermanos cubanos que están siendo arrestados, torturados y asesinados.
En este conflicto o se está con el pueblo cubano o se está con la dictadura y en mi agrupación tenemos claro que no vamos a parar de luchar hasta conseguir la libertad del pueblo cubano.
Por eso, yo también digo alto y claro: ¡Patria y Vida! ¡Viva Cuba libre!





