VOX Gijón, a través de su concejal y portavoz, Sara Álvarez Rouco, tras la Junta de Portavoces celebrada hoy, lamentó que “el equipo de gobierno se negó a que desde la oposición pidamos aclaraciones, mediante preguntas en el Pleno, sobre la sentencia condenatoria por uso indebido de fondos públicos por parte de la alcaldesa”.
Con esta decisión, Álvarez Rouco considera que “es clara la actitud de la alcaldesa, que trata de escapar y echar tierra encima de un comportamiento reprobable y fuera de toda moralidad para quien desempeña un cargo público. La sra. Moriyón y los suyos creen que en política todo vale si lo hacen ellos y no es así”.
En todo caso, para la edil de VOX Gijón, “lo grave es que la apropiación indebida de la alcaldesa se sale de la legalidad con mayúsculas y ni se plantean otra cosa que seguir adelante. Están desprestigiando al Ayuntamiento de la mayor ciudad de Asturias y pretenden que todo siga igual. Es penoso que sea la segunda vez que ocurre esto con la regidora y que tenga la desfachatez de esconderse negándose a responder a las preguntas a quienes pedimos transparencia y que se asuman responsabilidades”.
“Lo malo es que se han parapetado en una aritmética de votos ilegítima -continúa la portavoz de VOX Gijón- y descartan hacer frente a esta vergüenza de uso indebido de fondos. Está claro que cuando no se es de fiar puede pasar de todo y la negación a responder solo indica que no hay argumentos para justificar lo injustificable”.
“Y, atención, que nadie se olvide que todo esto sigue adelante gracias a la connivencia del PP, que calla ante una ilegalidad en fondos públicos condenada por los tribunales. Parece que la permanencia en los sillones está por encima de cualquier cosa y eso es algo que no entendemos. El próximo Pleno va a ser sin preguntas, solo con una comparecencia de poco tiempo, porque no tienen respuestas. Y ante semejante falta de sentido democrático de nuevo queda claro que el gobierno de Gijón está en manos de una alcaldesa, la sra. Moriyon, que no tendría que ocupar ese cargo”, concluye Sara Á. Rouco.





