El pasado lunes VOX estuvo en Madrid apoyando a todo el Levante español contra el sinsentido que supone intentar cerrar el Trasvase Tajo-Segura. La marcha en defensa del Trasvase fue todo un éxito pese al intento de boicot que hizo la Delegación del Gobierno al querer limitar la participación de los camiones y tractores de los regantes.
Además de contar con la presencia de sus cargos provinciales, VOX estuvo representado por eurodiputados y diputados nacionales de distinta procedencia: Ciudad Real, Cuenca, Barcelona, Asturias, Valencia, Madrid, Alicante y, por supuesto, Murcia. En definitiva, representantes de toda España, porque VOX es un partido con un mensaje único: el agua es un bien nacional, y su distribución no se basa en la solidaridad de los territorios, sino en la de los españoles, tal y como queda refrendado en la Ley de Aguas de 1985.
Hablar de la solidaridad interterritorial esconde un mensaje peligroso, ya que refuerza el poder de las CCAA, nuestras taifas actuales, y degenera en situaciones tan absurdas como las que se dan cuando el PP, PSOE y Ciudadanos firman en Castilla la Mancha un manifiesto en favor de cerrar el trasvase, mientras dicen todo lo contrario en Murcia.
También es peligroso alejarse del sentido común para subirse a lomos de la ministra Teresa Ribera y su inquietante Agenda 2030, con unos objetivos antitrasvasistas que condenarán a las regiones con menos agua a un destino de sequía permanente.
VOX exige elaborar y ejecutar un gran Plan Hidrológico Nacional que garantice eficazmente la necesaria interconexión de cuencas y trasvases en cualquier parte del territorio nacional. A ese PHN le falta una pieza, la que derogó Zapatero y que Rajoy no recuperó pese a tener 186 diputados, que es el Trasvase del Ebro. Se trata de un proyecto que puede estar en torno a los 5.000 M € en su versión reacondicionada y que está prácticamente preparado para arrancar: cuenta con la evaluación ambiental favorable, la reserva urbanística de los terrenos avanzada o realizada y los demás factores de inversión y tecnología resueltos. Incluso la financiación no es problema ya que cubre las expectativas de sostenibilidad para ser merecedor de los fondos europeos previstos para recuperación, transformación y resiliencia, que ascienden a 140.000 M €. Este Trasvase del Ebro aliviaría la presión que recae sobre el Tajo y contribuiría a la idea de un desarrollo sostenible cohesionado, integrado tecnológicamente, avanzado y resiliente para el manejo de los recursos hídricos.
Mientras tanto, el Gobierno Regional no debe quedarse de brazos cruzados ante los cambios en las reglas de explotación y los caudales ecológicos, modificaciones que solo buscan ir enterrando poco a poco el Trasvase Tajo-Segura al reducir sus aportes. Para evitar eso, el Gobierno Regional tiene que entender que hay factores de gran importancia estratégica para el Trasvase como son las de carácter técnico y científico, que necesitan estudio y experimentación para que las decisiones políticas puedan ser tomadas con acierto.
Sabemos que Castilla la Mancha ha movilizado una ingente cantidad de recursos financieros y humanos, estableciendo un sistema de investigación que abarca todos los aspectos del Trasvase y que ese conocimiento es usado para el diseño de las políticas de agua en esa Comunidad. También en la Comunidad Valenciana se observa un gran interés en profundizar en la investigación y el estudio a través de instituciones como el Instituto del Agua de la Universidad de Alicante.
¿Por qué no funciona algo similar en la Región de Murcia? ¿Por qué no disponemos de un modelo organizado y estructurado para la investigación, estudio y experimentación de los problemas del Trasvase Tajo-Segura?
¿Por qué no damos a la Fundación Instituto Euromediterráneo del Agua ese papel en la investigación?
Hoy es necesario contrarrestar las decisiones del resto de partidos que pretenden llevarnos a la desalación, y para eso hace falta profundizar en el estudio y el análisis del Trasvase, sus beneficios y oportunidades, destinar más fondos a la investigación y al estudio de los problemas del agua y justificar nuestras decisiones políticas con argumentos científicos de peso.





