La diputada de VOX, Sara Álvarez Rouco, interpeló esta mañana en la Junta General del Principado al consejero de Ciencia, Empresa, Formación y Empleo sobre la llegada de las universidades privadas a la región, indicando en primer lugar que “está fuera de toda duda que para nosotros la premisa debe ser la calidad. Es de sobra conocido que el planteamiento de VOX pasa habitualmente por la libre competencia en todos los ámbitos y el de la enseñanza universitaria no puede ser una excepción. Creemos firmemente en la coexistencia entre las universidades privadas y las públicas, como ocurre en todo el mundo”.
Por eso, “resulta imposible aceptar este repentino furor por parte del gobierno central en desprestigiar a todo el sector universitario privado, mencionando la palabra ‘chiringuitos’ para definir algunos proyectos de universidades privadas; o que hablen de ‘compra de títulos y formación’ que no pueden permitirse los hijos de los trabajadores, que son una ridiculez malintencionada. Lo peor de todo esto es que en Asturias han decidido seguir las políticas del gobierno central, pero corregidas y aumentadas”, aseguró Álvarez Rouco.
La diputada de VOX afeó al gobierno regional “ser franquicia pura y dura del gobierno central, lo que les lleva a defender condiciones tan exageradas como la exigencia del informe favorable de la Conferencia General de Política Universitaria, convirtiéndolo aquí, en Asturias, en vinculante cuando en otras comunidades autónomas no lo es”.
“La Universidad de Oviedo -continuó – es indiscutible, pero algún día tendrán que aceptar que la sociedad evoluciona y exige otras opciones. Así lo creen los más de 400.000 alumnos matriculados en universidades privadas, miles de ellos asturianos que han tenido que optar por ellas ante las exigencias desmedidas en notas de corte o la escasez de titulaciones. Y a pesar de todo, en Asturias siguen empeñados en quedarse al margen despreciando que en España ya son 46 las universidades privadas en funcionamiento, más otras 10 en trámite para su apertura, frente a las 50 de carácter público”.
“Si la única universidad de Asturias es pública y no es capaz de dar servicio a los hijos de todos los contribuyentes que la mantienen, incluidos los que han elegido la tan necesaria y demandada rama sanitaria, la pretensión socialista de exclusividad pierde sentido. No le vemos explicación a que haya miles de estudiantes asturianos en universidades y facultades privadas de toda España porque aquí carecen de esa opción”, concluyó Sara Á. Rouco.





