El Grupo Municipal VOX Chipiona se ha desplazado hasta la Barriada Camacho Baños, concretamente a la calle Virgen de la Consolación, para comprobar de primera mano la grave situación que vienen soportando desde hace meses numerosos vecinos de la zona.
Según han trasladado los afectados, la incidencia tiene su origen en la rotura de un bajante perteneciente a unas viviendas de titularidad municipal, provocando un continuo vertido de aguas residuales que genera fuertes olores, suciedad y un evidente problema de salubridad pública.
Los vecinos denuncian que, pese a las reiteradas quejas presentadas, la situación continúa sin resolverse, agravándose con el paso del tiempo y generando una creciente sensación de abandono por parte de la Administración municipal.
Desde VOX Chipiona recordamos que el mantenimiento estructural de estas viviendas corresponde al Ayuntamiento, por lo que resulta incomprensible que una incidencia de estas características permanezca sin solución durante tanto tiempo.
Además de los fuertes olores que dificultan la convivencia diaria, ya se aprecia la proliferación de insectos y otros focos de insalubridad que pueden afectar a la salud de los residentes. Una situación especialmente preocupante ante la llegada de las altas temperaturas y el inicio de la temporada estival, cuando muchos vecinos se ven obligados a mantener cerradas sus ventanas para evitar la entrada de malos olores a sus viviendas.
Mientras algunos responsables políticos continúan realizando anuncios y declaraciones públicas, la realidad que viven estos vecinos es muy distinta: abandono, desesperación e impotencia ante un problema que afecta directamente a su calidad de vida.
Por todo ello, VOX Chipiona solicitará formalmente al delegado de Urbanismo, Pepe Mellado, que adopte de manera inmediata las medidas necesarias para reparar la avería y restablecer unas condiciones dignas de salubridad en la zona, evitando que la situación pueda derivar en problemas sanitarios de mayor gravedad.
Los vecinos merecen soluciones, no excusas. La Administración debe actuar con diligencia cuando están en juego la salud pública, la seguridad y la calidad de vida de los ciudadanos.





