En el pasado pleno de los días 24 y 25, la diputada de VOX Paula Jover inquirió en pregunta oral al consejero de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes, Poli Suárez, del Partido Popular, para conocer de qué manera hace efectivo su consejería el cumplimiento de la ley sobre el uso de la bandera de España y otras enseñas en aquellos centros educativos que cuentan con astas y banderas.
La respuesta no ha podido ser más decepcionante pues su actitud a dar cumplimiento a la ley ha sido bajar los brazos y espetar a nuestra formación política que “lo que nunca se pondrá en los edificios oficiales es la Cruz de Borgoña, la bandera de VOX”. Este alarde de ignorancia sobre la historia de nuestra hispanidad en un responsable de educación es desolador y deja claro cuáles son los valores del Partido Popular.
La bandera con la Cruz de Borgoña (que tuvo su antecedente en la de San Andrés) no sustituye desde luego a la bandera de España, pero es un símbolo de todos los españoles. De hecho, desde el silgo XVI hasta 1785 representó a España y la siguen portando por tradición el Ejército de Aire y de Tierra. Esta cerrazón de primar un colectivo sobre toda España no solo insulta a los docentes y al alumnado de Canarias, sino que ridiculiza con su manifiesta ignorancia a quien lo nombró para tan alta responsabilidad, recordemos que Suárez es no solo consejero de Educación sino secretario general del PP en Canarias.
Traicionar a la comunidad docente, la multisecular historia de los símbolos patrios (tras los que tantos soldados españoles dieron su vida para defendernos a todos) en pro del aplauso del consenso es una carambola inaceptable en un cargo público.





