El Grupo Municipal de VOX en Sitges considera que la situación insostenible que viven desde hace años los vecinos de las urbanizaciónes Garraf II y las Terrazas, en Les Botigues de Sitges, no puede esperar más porque son víctimas de un abandono total por parte del Ayuntamiento. “Mientras pagan impuestos como cualquier otro ciudadano del municipio —e incluso más—, no reciben los servicios más básicos, especialmente en materia de limpieza, recogida de basuras y mantenimiento del espacio público”, afirma José Antonio Gilabert, concejal de VOX en Sitges.
Las familias que viven en esa urbanización a caballo entre Castelldefels y Sitges se quejan de que deben bajar con sus propios vehículos hasta la entrada de la urbanización para tirar la basura, exponiendo los resíduos al calor del verano y a la acumulación de residuos fuera de los contenedores por falta de capacidad.
Además, denuncian que vehículos ajenos a la urbanización también utilizan estos contenedores, lo que agrava el colapso. La falta de control ha provocado la presencia constante de animales salvajes como jabalíes, que esparcen los residuos por la vía pública y ponen en riesgo la salubridad del entorno. La situación se agravó cuando el Ayuntamiento de Sitges retiró sin previo aviso todos los contenedores situados dentro de la urbanización, dejando únicamente los de la entrada. Se quejan de que han presentado denuncias y quejas en el Ayuntamiento pero aún no ha hehco nada.
El concejal de VOX en el Ayuntamiento de Sitges, José Antonio Gilabert, ha calificado esta situación como «una muestra más del desprecio del gobierno municipal por los vecinos de Les Botigues. Están abandonados, marginados y maltratados fiscalmente. Pagan igual que todos sus impuestos municipales, pero el Ayuntamiento los tiene abandonados”
Desde VOX Sitges se exige una solución urgente e inmediata: reposición de contenedores accesibles, refuerzo de la limpieza y recogida de residuos, instalación de papeleras y vigilancia para evitar vertidos ilegales. «Cinco años sin respuesta es demasiado. Ya basta de desprecios. Las familias de Garraf II merecen vivir con dignidad», concluye Gilabert.





