El grupo municipal de VOX en el Ayuntamiento de Barcelona ha lamentado profundamente la negativa del gobierno del PSC a aceptar un ruego que pretendía que la ciudad luciera sus mejores galas ante un acontecimiento histórico. La propuesta rechazada exigía que el consistorio impulsara actuaciones de engalanamiento institucional y pusiera en valor los espacios y recorridos oficiales vinculados a la visita del Sumo Pontífice León XIV, que tendrá lugar los próximos días 9 y 10 de junio.
La iniciativa de VOX buscaba reforzar la imagen de la ciudad mediante elementos de acogida, reconocimiento institucional y visibilización de la relevancia de este viaje apostólico. Durante su estancia, el Santo Padre visitará puntos tan significativos y diversos como el barrio del Raval, la Sagrada Familia o el centro penitenciario Brians 1, lugares que representan la realidad de Barcelona y que requieren una atención constante. Además, su histórica intervención prevista ante las Cortes Generales eleva esta cita a un alcance internacional que sitúa a la capital catalana en el centro del mundo.
El presidente del grupo municipal de VOX en Barcelona, Gonzalo de Oro, ha criticado con dureza la actitud del ejecutivo socialista. De Oro ha afirmado que «es una auténtica vergüenza que el PSC prefiera esconder la cabeza antes que reconocer la enorme trascendencia social, cultural y espiritual de este acontecimiento«. El concejal ha señalado que «Barcelona debe saber estar a la altura de su historia y de su proyección internacional, demostrando que es una ciudad ordenada, respetuosa y plenamente consciente de la importancia de la visita de Su Santidad León XIV«. Asimismo, el líder municipal ha lamentado que el gobierno local «dé la espalda a los valores compartidos de occidente y a la tradición cultural y espiritual de la Europa cristiana en un momento en el que la ciudad debería convertirse en un referente mundial de convivencia y respeto institucional«.
Con este rechazo, el Ayuntamiento de Barcelona pierde una oportunidad de oro para ofrecer una acogida institucional adecuada y una imagen digna ante los miles de fieles y los medios de comunicación de todo el planeta que seguirán con atención el recorrido del Pontífice por las calles barcelonesas.





