El portavoz del Grupo Municipal VOX en Benalmádena, Joaquín Amann, ha vuelto a denunciar con dureza la “nefasta y opaca gestión” del servicio de abastecimiento de aguas en Benalmádena a lo largo de los últimos 25 años, a través de la empresa mixta EMABESA, participada al 50 % por el Ayuntamiento y por FCC (Fomento de Construcciones y Contratas).
“El modelo ha fracasado estrepitosamente”, ha asegurado Amann, señalando que el pliego de condiciones no exigía ninguna inversión en infraestructuras, lo que ha provocado una red de abastecimiento “obsoleta, con constantes roturas y un agua cargada de cal que daña electrodomésticos y ni siquiera se puede beber con tranquilidad”.
VOX ha cifrado en 250 millones de euros el coste del servicio en este periodo, de los cuales más de 70 millones habrían ido a parar directamente a FCC y a empresas de su grupo a través de diversas vías: intereses del canon, contratos sin concurrencia, un 3 % de comisión sobre cada recibo del agua aprobado en el consejo de administración y dividendos por valor de 16 millones de euros.
Amann también ha cargado contra los anteriores gobiernos municipales: “Esto no es una cuestión de partidos, sino de responsabilidad institucional. Desde Bolín hasta el PSOE, pasando por el Partido Popular, todos han sostenido un modelo que ha vaciado EMABESA en beneficio del socio privado”.
Entre los ejemplos más escandalosos citados por el portavoz de VOX se encuentra el pago de más de 10 millones de euros en intereses por un préstamo que la propia FCC concedió a EMABESA para pagar el canon, así como más de 34 millones en facturas por ‘servicios’ de empresas del grupo FCC, sin ajustarse a la ley de contratación pública.
A pesar de todo, VOX ha reconocido que el único aspecto positivo del modelo ha sido la contención del personal político dentro de EMABESA, evitando que se convirtiera en una “agencia de colocación”. No obstante, ha dejado claro que este dato “no justifica el despilfarro y el saqueo sistemático de recursos públicos”.
Finalmente, Amann ha instado a abrir un debate serio sobre el modelo futuro: “No se trata de si la gestión debe ser pública o privada. Lo que importa es que haya control, transparencia y responsabilidad. Si solo vamos a repartir agua y arreglar tuberías, eso puede hacerlo el Ayuntamiento directamente. Pero si queremos modernizar y mejorar el servicio, habrá que exigir a quien lo gestione que lo haga con eficacia y sin expoliar las arcas públicas.”
“Si no aprendemos de estos 25 años, los próximos 25 serán aún peores”, ha concluido.





