Con su interpretación de la Ley de Memoria Histórica afirman desde Generalitat y Ayuntamiento que la Cruz de Ribalta es un vestigio franquista contrario a la legislación sobre memoria histórica y porque en su entorno se seguirían celebrando actos de exaltación del franquismo.
Desde VOX alegan la existencia de numerosa jurisprudencia que afirma que aquellos monumentos que han sido despojados de su simbología franquista originaria cumplen con la legalidad vigente sobre memoria histórica y que lo que realmente pretende el Ayuntamiento es eliminar un símbolo religioso del espacio público.
La Cruz de Ribalta fue despojada de tal simbología originaria y resignificada en el año 1979 para dedicarla a todas las víctimas de la violencia, con el voto favorable de los grupos políticos de izquierda.
Que en la Cruz no se celebran actos de exaltación franquista lo acredita el informe de la Subdelegación del Gobierno en Castellón emitido el pasado día 11 de noviembre para el Juzgado de Instrucción nº6 de Castellón, según el cual en los últimos diez años constan un total de 160 concentraciones y manifestaciones en el entono De la Cruz, pero “Ninguna de ellas ha sido convocada con ningún lema o motivo del que pueda desprenderse exaltación del franquismo o la dictadura franquista, con carácter previo a su celebración”. Es evidente, pues, que el Ayuntamiento está tergiversando la realidad de los hechos para conseguir un objetivo ilícito, faltando deliberadamente a la verdad.
Del presunto delito sería responsable, en primer término, la Concejala Delegada de Memoria Democrática, Sra. Ruiz, sin perjuicio de que se pueda concluir la existencia de otros responsables a lo largo de la instrucción del procedimiento.





